COPINH: Defensa de la Tierra Lenca

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Foto de portada: Berta Cáceres. Foto por: Prachatai via Flickr

Por Nicole Tse

Tras las recientes tragedias en Honduras, la mayoría de la gente ha escuchado sobre COPINH, en los medios o de otras fuentes. El Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas en Honduras ha atravesado las fronteras de su país y se ha vuelto relevante en todas partes de Latinoamérica donde los activistas enfrentan riesgos semejantes por su trabajo.

Con base en el suroeste de Honduras, el COPINH se compone de más de 200 comunidades indígenas Lencas en los departamentos de Intibucá, Lempira, La Paz y Santa Bárbara. El propósito de la organización es mejorar la calidad de vida de la gente indígena. Por ejemplo, intenta fortalecer las comunidades indígenas en Honduras, impulsando el reconocimiento de sus derechos políticos, sociales, económicos y culturales.

El COPINH se fundó en 1993 por un grupo que incluyó a la difunta Berta Cáceres. En el departamento de Intibucá, la nueva organización se enfrentó a la tala de árboles y se involucró en otras luchas populares. La causa de muchas de estas luchas fue y es la presencia de empresas multinacionales en Centroamérica, con el fin de explotar sus recursos naturales: la tierra, el agua y otros.

Su trabajo principal se centra en proteger a las comunidades indígenas, su estilo de vida y medioambiente de la destrucción por proyectos industriales, como la tala de árboles y la construcción de presas hidroeléctricas. En 1994, la organización movilizó a cientos de personas indígenas que presionaron al gobierno hondureño para que ratificara el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales. Esto lo hicieron juntándose frente al Congreso, donde no se movieron hasta lograr su meta. Este convenio, que también se conoce como la Convención 169 de la OIT, requiere que el gobierno consulte a las comunidades indígenas antes de implementar proyectos que les afecten de manera directa.

Otro método que el COPINH utiliza para alcanzar su meta es obtener títulos de propiedad sobre las tierras comunitarias indígenas. Así, aprovechando del sistema legal, las comunidades pueden asegurarse de que sus territorios y recursos naturales no sean explotados por extranjeros. Asimismo, ha ayudado a establecer zonas protegidas donde la tala de árboles está prohibida. Dentro de las comunidades indígenas, el COPINH toma gran parte en la creación y la financiación de centros de salud y de educación.

Además de defender los derechos indígenas en general, el COPINH también se enfoca en los derechos de la mujer. Quiere mejorar las capacidades de las mujeres en liderazgo en las comunidades y organizaciones Lencas, así como combatir los obstáculos que enfrentan todas las mujeres de Honduras, especialmente los que surgen del concepto del machismo. Esto se hace parcialmente por medio de la emisora de radio La Voz Lenca, que analiza asuntos sociales, económicos y culturales desde una perspectiva feminista. También sirve como plataforma para que se discutan los asuntos de la mujer a través de las voces de las mismas mujeres.

En cuanto al medioambiente, uno de los problemas más grandes contra los que el COPINH lucha es la construcción de las presas hidroeléctricas. Más de 300 presas nuevas están planificadas en el país, 49 de ellas sobre tierras que pertenecen a los miembros Lencas del COPINH. Estos contratos para la construcción de presas, así como proyectos de la minería, de la tala de árboles y de otros tipos, infringen la Convención 169 de la OIT que ya mencionamos—es decir, el gobierno hondureño no adquirió el consentimiento de los pueblos indígenas en cuyos territorios están ubicados esos proyectos.

Unas de las maniobras más recientes del COPINH tienen que ver con el Proyecto Hidroeléctrico DESA-Agua Zarca. En 2013, la organización empezó a protestar por la construcción de la presa sobre el Río Gualcarque, un cuerpo de agua en la región de Río Blanco que no solo tiene importancia cultural y espiritual para el pueblo Lenca, sino que también sustenta ecosistemas diversos, la producción agrícola y la flora medicinal local. Aunque los esfuerzos del COPINH forzaron a algunos de los inversores del proyecto a dejarlo, la construcción—y el apoyo de partidarios como el banco de desarrollo holandés FMO, las empresas alemanas Siemens y Voith Hydro, e incluso el gobierno estadounidense—continuó.

Foto por: fotomovimiento.org

Foto por: fotomovimiento.org

En 2015, los miembros del COPINH organizaron una protesta pacífica en frente del ayuntamiento de San Francisco de Ojuera. Sin embargo, el paso de los autobuses fue impedido por zanjas nuevas que rompían las calles; también los manifestantes fueron atacados con insultos y con armas. Hoy en día, el COPINH continúa su lucha contra el proyecto Agua Zarca, con el argumento de que incluso las plantas no ubicadas en tierra Lenca son problemas suyos porque tienen un impacto negativo sobre el Río Gualcarque, que sí corre por las tierras Lencas.

Justo antes del asesinato trágico de Berta Cáceres, el COPINH llevó a cabo un Foro sobre energías alternativas desde la visión indígena. Este foro se centró en rechazar e ir más allá de “la lógica consumista, privatizadora y depredadora de la vida.” Pretendía provocar un debate sobre la energía alternativa, la soberanía ambiental y los derechos indígenas. Al final, el COPINH quería que el diálogo facilitado por el foro tuviera como resultado la creación de una propuesta para la energía alternativa, ecológica y humana con base en la perspectiva Lenca.

Desafortunadamente, las repercusiones tristes de este evento tan lleno de esperanza no son algo nuevo para los activistas de Honduras. Es muy probable que el asesinato de Tomas García en 2013, los asesinatos más recientes de Berta Cáceres y Nelson García y los arrestos previos de Cáceres y sus compañeros Aureliano Molina y Tomas Gómez se realizaran por orden del gobierno hondureño. Como el gobierno cuenta con el apoyo de las grandes empresas que se beneficiarían de la derrota del COPINH y de la explotación de recursos indígenas, el COPINH se está poniendo en contacto con grupos como la Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) para criticar y oponerse a la corrupción y las políticas injustas del régimen actual.