Alticultura y el futuro del Altiplano

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Texto y fotos por Simon Croft

Rachael Shenyo, fundadora de Alticultura

Después de trabajar en Guatemala con el Cuerpo de Paz como experta en ciencia de animales, en 2002, Rachael Shenyo se dio cuenta que, aunque los efectos del cambio climático ya estaban afectando a los habitantes del Altiplano, hubo muy poca investigación existente específicamente relacionada con el cambio climático en las partes altas del Centro America. Junto con un líder local indígena, ella fundó  Alticultura en 2011, con el enfoque de empoderar a comunidades enteras en movimiento hacia el tema de la resiliencia climática.

Igual que en otras áreas rurales de Guatemala, el futuro del Altiplano experimentará crecimiento  rápido de población y ratos acelerados de la variabilidad climática. Estos factores, combinados con mal uso de suelos y terrenos, hacen que el sistema socioeconómico, basado en agricultura, sea muy vulnerable. Para tener algo de perspectiva, antes de la Revolución Agrícola, un sistema de producción llamado “milpa” era usado en el Altiplano por muchos siglos- la siembra de cosechas complementarias en el mismo campo, que resultó en sistema resiliente y auto restaurativo sin requisitos de agroquímicos. Sin embargo, el sistema milpa era abandonado en favor del sistema de monocultivo- sembrar un sólo tipo de cosecha en grandes cantidades en un campo agrícola, con suelo desnudo y dependencia alta en los agroquímicos. Eso, hace que las cosechas sean más eficientes, pero también las hace muy vulnerables a los efectos del cambio climático. Al mismo tiempo, la práctica de labranza de suelos y quitar su capa protectora, algo que ya es super común en todo el mundo, reduce la habilidad del suelo para retener los nutrientes y captar agua de lluvia.

Campos de cultivo singular con suelo desnudo, expuesto a los elementos

Hay estudios que muestran una rebaja de 15% en el contenido nutricional de comida en el Altiplano en los 30 años pasados, mientras que la imprevisibilidad de factores del clima ha subido y sigue aumentando. En el pasado, los agricultores de la región tenían la habilidad de predecir cambios estacionales con altos niveles de certeza, permitiendo decisiones seguras de cuándo sembrar y cosechar; mientras que ahora ellos están a merced de condiciones inesperadas. Como el clima se pone más y más impredecible, es cada vez más importante para priorizar la resiliencia de los ecosistemas, una realidad en la cual el Altiplano está liderando el esfuerzo.

Alticultura trabaja en lo que se considera la adaptación al cambio climático, no con la mitigación. El cambio está ya visiblemente ocurriendo en el Altiplano, y decirles a las comunidades que usen focos eficientes no va a asegurarles a ellos una buena cosecha. Su enfoque debe ser en mejorar la durabilidad del ecosistema, para que sea resiliente a las nuevas condiciones. Como es notado arriba un vínculo débil es la calidad baja de los suelos. Suelo sano, vivo, y resiliente es particularmente importante en el Altiplano por los extremos del tiempo. El Proyecto Petricor de Alticultura busca tocar esta debilidad, utilizando técnicas adaptadas de prácticas mejoradas de Centro-America, Brasil, África, y Japón para la regeneración de suelos degradados y mejoramiento de su contenido del carbono. Este proyecto es crucial porque es el único de su tipo que está adaptado a las necesidades documentadas del Altiplano, y Rachael espera usar sus hallazgos para el beneficio de todos en la región.

Las condiciones del tiempo que hacen que el Altiplano sea un lugar únicamente difícil para cultivar siembras incluyen extremamente altos niveles de rayos UVB, noches muy frías en contraste con días soleados y calientes, tormentas de granizos, vientos fuertes, y potencial todo el año para las heladas. Casi todas las cosechas son sembradas en campos abiertos o en invernaderos de estilo túnel, cubiertos con una capa fina de nilón. Así que los cultivos del campo son vulnerables a todos los factores, las siembras en invernadero salen mejor, por ofrecer algo de protección del tiempo y retención del calor. Sin embargo, el daño por los rayos UVB y exposición a los elementos le da al nilón una vida de sólo 1-3 años, siendo una solución muy temporal. También, la mayoría sólo sirven para siembra de ~7 meses del año.

El nuevo programa piloto de invernadero estilo boliviano responde a este problema. Inspirado por un diseño Quechua llamado Walipini, Alticultura ha construido el primer ejemplo de la región de un invernadero subterráneo. El diseño cuenta con un techo de policarbonato sobresaliendo un poco del nivel de la superficie del terreno, utilizando las propiedades de asilamiento de la Tierra para mantener niveles de temperatura y humedad mucho más altos que el estilo tradicional del invernadero, con mucho menos altibajos de la temperatura en la noche.

Entrar el invernadero es como entrar a la selva tropical- se siente el calor y humedad inmediatamente y, a diferencia con el estilo del invernadero del túnel, el cielo está siempre cubierto con condensación. Los hallazgos del Proyecto Petricor fueron aplicados en los suelos del invernadero, y la humedad es fijada por una capa de material orgánico- vivo y muerto- cubriendo el suelo. El Biocarbono ha sido utilizado para aumentar el contenido de carbono en el suelo y, las plantas son regadas con uso de sistemas localizados tallados de botellas recicladas, haciendo que sólo requieran riego 3 veces por semana, por 30 minutos cada vez. Ejemplos futuros incluirán filtración y captación de aguas pluviales del techo inclinado, permitiendo un invernadero casi 100% autosuficiente.

En los 4 meses desde la construcción del invernadero, se han visto resultados dramáticos. Lo más notable ahora, es una subida de 500% de rendimiento de cosecha de frijol negro por metro cuadrado, comparado con la producción comercial en otros campos locales, con cosechas 3 veces más frecuentes. Obviamente, el diseño muestra una promesa grande para la cultivación más eficiente de cultivos comunes del Altiplano. Sin embargo, tal vez lo más impresionante es la habilidad sorprendente de soportar plantas que típicamente sólo se encuentran en los climas tropicales de altura baja.  Ahora ellos incluyen aguacate, rosa de Jamaica, jengibre, albahaca tailandesa e italiana, fresa, maracuyá, y ayote de tipo mantequilla.

Calabaza joven

Aunque este proyecto está todavía en su infancia, las implicaciones para el Altiplano son profundas. El invernadero subterráneo ofrece mucha más estabilidad, y la habilidad de cultivar cosechas de muy alta rentabilidad ayudará a las comunidades para moverse hacia un alto nivel de seguridad financiera. Planes existen ahora para establecer otros invernaderos modelos en la región para comunidades locales, y sistemas de microcrédito y cooperativas están en consideración para financiamiento de semilla para la inversión primaria.

Estos proyectos mencionados son manifestaciones de las 3 áreas principales de Alticultura que impulsan su trabajo y visión:

Investigación sobre el Cambio Climático:
Este consiste en estudiar los dos lados del impacto del cambio climático en un ambiente- lo físico (tal como cambios a la precipitación, temperaturas, etc.) y los del ser humano (como el impacto de la lluvia impredecible en los sustentos de granjeros). Mejorar las capacidades de nuestros ecosistemas para afrontar los riesgos climáticos tiene que empezar con entender precisamente donde están las vulnerabilidades.

Innovación
Alticultura adapta metodologías y sistemas de todo el mundo que caben en el contexto único del Altiplano de Guatemala. Esta parte consiste en lanzar proyectos piloto, implementando conceptos adaptados, documentación de sus resultados en manera científica, y presentación de los hallazgos para facilitar la adaptación seguida.

Educación y extensión:
Esta parte trata de enseñar a la gente local a pensar críticamente para resolver sus propios problemas, para preparar el Altiplano hacia un futuro que será impactado fuertemente por el cambio climático. Rachael enseña ambos programas, en cambio climático y la formación de liderazgo integral, para que la gente tenga las herramientas necesarias para afrontar estos cambios con la meta de formar la visión de sus propios futuros.

La estrategia progresiva e integral de Alticultura es muy completa y no escatima los detalles. Por eso requiere financiamiento para poder seguir su excelente trabajo. Los cursos ofrecidos son subsidiados para asegurar que sean logrables para quienes más pueden beneficiarse de ellos, y Rachael ha financiado todos sus proyectos con sus propios recursos y esfuerzos. Para más información sobre la organización, y cómo donar, o arreglar una visita a su proyecto invernadero, puedes visitar el sitio blog:

https://alticulturainfo.wordpress.com/blog/