Buena Semilla, sembrando el cambio

Mejorar la vida de una persona puede ser difícil, en especial en contextos de pobreza donde los servicios de salud son escasos. En Guatemala, las mujeres de las comunidades Mayas viven en un contexto de violencia estructural e inequidad de género. Además, altos niveles de pobreza, falta de apoyo social y violencia doméstica convergen para colocar a muchas mujeres en un riesgo aun mayor de falta de salud y bienestar. Estas dificultades se reflejan en los índices de salud materno-infantil, con el 50% de niños indígenas sufriendo retrasos en crecimiento y desarrollo (según Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil ESNMI 2014-2015 del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social).

Buena Semilla proporciona un espacio participativo y culturalmente seguro para la promoción y prevención de la salud mental en entornos con altos niveles de adversidad psicosocial y poco o ningún otro acceso a dichos servicios. Nuestra misión es involucrar a poblaciones particularmente vulnerables en actividades en las que se empoderan para convertirse en agentes activas de su propia transformación y bienestar. Trabajamos en el occidente del país, en áreas Mam y K’iché, contextos especialmente complejos, afectados por la represión sistémica que las comunidades indígenas han estado enfrentando durante siglos.

Nuestras intervenciones son participativas, holísticas e inclusivas. Trabajamos por la equidad de género y la integración de programas de promoción y prevención de salud mental y bienestar en el sistema de atención primaria de salud, siempre priorizando el respeto y la interacción con las culturas locales. Estamos comprometidos en la co-creación de procesos de transformación basados en los saberes de los pueblos Mayas para contribuir a mejorar su calidad de vida con apoyo mutuo y solidaridad.

Participantes del programa Círculo de Mujeres. Foto: Buena Semilla

Entre nuestras actividades, se encuentran los Círculos de Mujeres, los cuales son un espacio en donde las participantes pueden encontrar sanación y autodeterminación a nivel individual y colectivo, y así transformarse en agentes de cambio dentro de sus propias vidas, familias y comunidades. La metodología es diversa, e incluye la educación popular, terapia de resolución de problemas, metodologías basados en el arte, actividades de reflexión y relajación, y terapia ocupacional, entre otras. Las participantes aprenden a confeccionar manualidades, como muñecas para jugar con sus bebés o bordados para decorar la casa. Estas actividades llevan consigo la posibilidad de convertirse en un ingreso adicional. Por otro lado, crean espacios para compartir juntas y aprender de las abuelas, que muchas veces también se unen al Círculo. Alentamos un modelo intergeneracional, en el cual todas son bienvenidas para fortalecer la participación de la mujer en su comunidad e ir consolidando el tejido social, y la red de apoyo con la cual una mujer puede contar dentro de su propia comunidad.

Una participante compartió, “Me gustó mucho las cosas que nos enseñaron, pero lo mejor es que fueron cosas que allá quedaron, no salieron fuera y yo las he guardado en mi corazón; y he podido comportarme con mi familia distinto.” Estamos expandiendo nuestra metodología para incluir la movilización social comunitaria y la participación de los hombres, co-creando nuevos espacios de promoción y prevención de la salud psicosocial de hombres y mujeres, de manera intergeneracional e intercultural.

Como proyecto innovador, con gran potencial para mejorar la salud materno infantil de pueblos con altos nivel de necesidad, contamos con el apoyo de la Fundación Bill & Melinda Gates, el programa Grand Challenge Canada, y el departamento de Investigación Participativa de la Universidad McGill de Canadá.

La reflexión y relajación es una de las actividades que fomenta Buena Semilla. Foto de Portada: Buena Semilla