A un año del conflicto en Nicaragua

Jason Klarl

Fotografía vía Flickr de Karen Walsh

A continuación, presentamos extractos de una entrevista que realicé en mayo de 2019 con Lauren, (su nombre real ha sido cambiado como medida de precaución), quien es una trabajadora de desarrollo comunitario que vivió en Nicaragua durante casi tres años antes de que malestar político sacudiera al país en abril de 2018.

Cuéntenos sobre algunas de sus primeras interacciones con los nicaragüenses…

Aterricé en Managua y mi jefe me recogió en el aeropuerto, lo cual fue genial. El director de la organización donde trabajaba, era nicaragüense. Viajamos por tres horas. Comenzamos a hablar sobre las elecciones que se aproximaban, donde Daniel Ortega iba a postularse nuevamente. Le pregunté su opinión y él dijo que Daniel Ortega se estaba convirtiendo en un dictador, en una dictadura, pero que en este caso no era una “dicta-dura” sino una «dicta-buena», que era un buen dictador. En ese momento lo que Daniel Ortega había estado haciendo era repavimentar caminos, aumentar la atención médica y procurar mejoras en la educación. Creo que en general, los nicaragüenses son… ellos tienen una guerra civil muy larga en su memoria de manera reciente. Muchas personas que tienen entre 40 a 60 años perdieron a su hermano, a su madre, a su padre en esa guerra, así que nadie quería pensar que Daniel Ortega, quien hasta el momento era su salvador, se había convertido en lo que había derrocado. Así que había mucha tolerancia, como: «Sí, él es un dictador, pero es de la «dicta-buena”.

Fotografía vía Flickr de Karen Welsh

¿Hubo algún momento en el que sentiste que había algún tipo de tensión en la forma en que los nicaragüenses consideraban a los estadounidenses?

Creo que había una comprensión muy clara de que lo que hizo la CIA y lo que hizo Ronald Reagan no tenía que ver conmigo. Se sabía que yo no tenía nada que ver con eso. Y creo que las personas de los Estados Unidos en general se han beneficiado de las acciones del gobierno de los Estados Unidos. Por lo tanto, eso no quiere decir que nunca me haya beneficiado de la corrupción y el imperialismo en el que nuestro país ha incurrido. Pero yo… nunca sentí que alguien pensara que había hecho ningún acto malo hacia ellos. Tuve algunas conversaciones con personas en las cuales me decían: «¿Sabe lo que su país hizo con mi país?» Y como había leído libros como Blood of Brothers y The Country Under My Skin, y otros libros sobre la revolución y la guerra civil, pude contestar que sí. No puedo imaginar cómo se sintió vivir aquí durante la guerra, pero no lo ignoro por completo.

Le pedí a Lauren que respondiera a una cita de una entrevista de Bernie Sanders de 1985, poco después de su visita a Nicaragua:

Una de las cosas que creo que aprendí en mi viaje, ya sabes como socialista… la palabra socialismo no me asusta. Y creo que probablemente sea justo decir que el gobierno de Nicaragua es principalmente un gobierno socialista. Pero lo que se aprende allí es que el socialismo, o el anticapitalismo, es mucho menos frecuente que el nacionalismo. Básicamente, lo que dicen es que han estado bajo el control de los Marines (se sabe que los Marines instalaron a la familia Somoza). Ellos dicen: Hemos estado bajo el control de los Estados Unidos durante toda la historia moderna y no vamos a estar bajo el pulgar de nadie más. Nicaragua es nuestro país. Haremos lo correcto o lo incorrecto. Cometeremos nuestros errores, pero los cometeremos de manera independiente, como una nación independiente y libre. Ese es el tema de su revolución.

Creo que en general los nicaragüenses aman a Nicaragua, y los nicaragüenses aman a Sandino y los ideales sandinistas. Un taxista me dijo que uno de los muchachos… creo que tenía 19 años, fue asesinado en Estelí; su padre había sido uno de los soldados sandinistas que habían liberado a Daniel Ortega de la cárcel y el taxista me dijo básicamente que, Daniel Ortega le había pagado a este hombre matando a su hijo. Fue asesinado con un francotirador y ese mismo conductor me dijo: “soy un sandinista, creo en la libertad y la igualdad, y en el no tener un solo terrateniente dueño de todo el país, sino dividirlo entre los trabajadores, pero no soy un «Danielista”. Por lo tanto, creo que los nicaragüenses sí creen en el cooperativismo, y que trabajar juntos, siempre juntos, es mejor.

Fotografía vía Flickr de Jorge Mejía Peralta.

No sé qué tan cómoda te sientas hablando sobre los eventos del año pasado, sobre el malestar en el que murieron las personas. Por favor comparte lo que quieras.

El 16 de abril o alrededor del 16 de abril, el gobierno de Ortega anunció un cambio en la seguridad social. Por lo tanto, esencialmente las personas jubiladas, abuelos y abuelas iba a recibir menos en su dinero de los beneficios del Seguro Social cada mes. Y las personas que trabajaban y pagaban el Seguro Social tendrían que pagar más. Así que la gente hizo los cálculos y se dio cuenta de que eso no era justo, por lo que los abuelos y abuelas comenzaron a protesta. Hubo una reacción violenta de la llamada Juventud Sandinista, de los jóvenes hacia las personas mayores que protestaban. Y un video que siempre menciono porque realmente se quedó en mi mente es el de una mujer con cabello blanco, ya mayor, con la cabeza toda ensangrentada luego de ser golpeada por uno de estos jóvenes sandinistas.

A finales de mayo y principios de junio hubo un día nacional de protesta. Básicamente, León, la ciudad donde yo vivía, decidió hacer un paro un martes. Eso básicamente significa detener todas las actividades económicas para que no ingresen impuestos al bolsillo del gobierno, así que todas las tiendas estaban cerradas. Había una mujer que vendía papaya y que llevaba una canasta sobre su cabeza, todos los días. Todos los días hacía eso, excepto ese día. Yo la oía gritar “papaya” todos los días y ese día no la oí, así que incluso ella estaba protestando. Cuando las barricadas estaban poniéndose, fui a una de las casas de mi vecina, ella tenía como 80 años, así que vivió la guerra. Y ella me dijo: “¿Tienes barricadas en tu calle? Hay que hacerlas para protegerse de la policía». Así que hubo, y probablemente todavía hay, un miedo real.

La entrevista completa está disponible en: travelogue.media http://bit.ly/2WsOZMQ