Participación ciudadana a nivel local: Imprescindible para la democracia

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Hay que pasar de una ilusión de democracia reducida al voto electoral a una democracia verdadera basada en una ciudadanía activa y responsable.

Piensa global, actúa localmente, la localidad es el entorno real. – Christie

Por Lila Icks

El siglo XXI se ha caracterizado por los distintos cambios políticos y sociales consecuencia de los procesos de participación y lucha por el reconocimiento de los derechos de la ciudadanía.

Estos cambios promueven el paso de una ilusión de democracia reducida al voto electoral hacia una democracia más profunda, basada en una ciudadanía activa y responsable: una ciudadanía conocedora de sus derechos, que se involucra y participa en los ámbitos políticos, sociales, económicos y culturales que atañen a la sociedad y su entorno.

Esta ciudadanía participativa generaría mayor capacidad de influencia en la toma de decisiones –considerando que se toman las decisiones en las cúpulas de poder político y económico-.

Para que todo lo anterior pueda ser una realidad, es importante que la ciudadanía tenga conocimiento y haga uso de los espacios públicos para su participación. Como bien dice Chantal Mouffé, una ciudadanía activa pasa por la recuperación del espacio político por parte de las y los ciudadanos, e implica una redefinición de lo que constituye la esfera pública, así como la de los modelos alternativos de participación para que vayan más allá de la representatividad.

Aunque históricamente la centralización económica y política ha sido un factor predominante en la estructura social, es de suma importancia reconocer la vitalidad de la participación ciudadana dentro de los escenarios sociopolíticos y económicos de Guatemala, si realmente se desea influir en los procesos de cambio necesarios para la administración pública; sobre todo, en la gestión del poder local, entendiendo que es este el más importante para aumentar la incidencia.

Los actores locales deben ser entonces, agentes activos para la demanda y ejecución de planes que promuevan primeramente, una mayor interdependencia e interconexión entre las autoridades y la sociedad a nivel local-municipal, para que consecuentemente, sea también promovida a nivel nacional. En este punto, es importante hacer referencia a los artículos 119 literal (b) y 224 de la Constitución Política de la República de Guatemala, que plantean la promoción sistémica de la descentralización económica y administrativa como medio de crecimiento integral para el país. Por ende, la participación ciudadana es un tema esencial que se vincula con los procesos democráticos y se constituye como un mecanismo político para la generación de procesos de integración social y desarrollo local.

Es así como el ciudadano, siendo consciente de la importancia de la “participación ciudadana” y su rol como sujeto social activo para la transformación del espacio local en un espacio público, contribuye a la generación de condiciones para la consolidación de una gobernabilidad democrática, la cual requiere específicamente que la población intervenga en las actividades públicas representando intereses particulares (no individuales) y ejerciendo en primer término como dice Alicia Ziccardi “en el ámbito de lo cotidiano y en el espacio local que es donde se da mayor proximidad entre autoridades y ciudadanos”.

Concluyo, motivando al ciudadano guatemalteco a ser ese sujeto activo de transformación consciente, responsable y con amor hacia Guatemala “país de la eterna primavera”. Limitarse a juzgar menos y actuar más, a tomar parte en la gestión de lo colectivo. Personalmente, seguiré creyendo fervientemente que Guatemala prosperará.

Foto de portada: Protesta del 20 de Septiembre de 2017 en la Cuesta Blanca de Xela.


Lila Icks es Internacionalista, politologa y coordinadora del programa de voluntarios en Entremundos.