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La organización ciudadana: Base para la participación.

Por: Lila Icks

La Constitución Política de la República de Guatemala art 141, reduce el concepto de ciudadano a todo guatemalteco mayor de 18 años, siendo este un concepto jurídico-político. En un sentido más amplio, viéndolo como un concepto ético-sociopolítico,  ciudadano/a es todo poblador/a.

Aunque el término “ciudadano” en donde cabe resaltar solo el hombre era considerado como tal viene desde la llamada cuna de la democracia (Atenas, Grecia) y dota desde años a.c., se ha mantenido en la historia con la evolución de las sociedades, ligado al concepto de democracia y siendo este relativo al contexto, cultura y sistemas en los que se expresa. A pesar de la no existencia de un Estado universal se reconoce el rol que juegan los acuerdos y tratados internacionales para la regulación de un Sistema Internacional y es en este entorno que la Libertad de Asociación se reconoce como Derecho Universal y se expresa en el art. 20 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y art. 22 del Pacto de los Derechos Civiles y Políticos, entendiéndose como el derecho de toda persona a asociarse con otras y organizarse para procurar fines de interés común. 

La historia de la humanidad ha venido ligada a constantes luchas y conflictos, pugnas entre grupos, regiones, Estados, sectores que como unidad primaria tienen al individuo y este como actor social responde a estructuras que se han creado para responder a grandes intereses de poder. Si damos un vistazo hacía atrás nos damos cuenta que de manera natural la humanidad ha tendido a agruparse, organizarse para su supervivencia, aunque también podemos ver que hemos experimentado grandes periodos de violencia abrupta en donde la guerra ha sido la solución de todo, pero cabe preguntarnos ¿la solución de qué ha sido?.

El poder económico, político, social y cultural, es fabuloso cuando entendemos que el todo viene compuesto por cada una de sus partes particulares que lo fortalecen y enriquecen porque responden a contextos específicos, pero coexisten y se interrelacionan para formar procesos que deberían ser cada vez más interdependientes, (no dependientes). Esto a nivel local, nacional e internacional generando un sistema interconectado y en equilibrio. Sobre todo cuando hablamos de un sistema democrático como en Guatemala que se basa en la democracia representativa y participativa, ¿se ven expresados de estos mecanismos en Guatemala? –sin reducirlo a la “acción” superflua de votar (sin quitarle la importancia y determinación a este derecho/obligación ciudadana) o a la existencia de una ley-.

La “democracia” en Guatemala da a luz con la firma de los acuerdos de paz en 1996. Estos acuerdos responden a la necesidad de romper con la guerra como solución y  darle fin a 36 años de enfrentamiento armado y salvaje. Para así buscar otras maneras de organización social que se supone deberían ser inclusivas hablando desde lo endógeno en donde lo local toma relevancia. La Sociedad Civil se encamina a organizarse para velar por reformas institucionales y el gobierno responde con la creación del Marco Legal para la Descentralización del Estado y la Participación Ciudadana. 

Esto se ve reflejado en lo que conocemos como los Consejos de Desarrollo Urbano y Rural, que permiten a la población organizarse de acuerdo a su sector de incidencia: nacional, regional, departamental, municipal o comunitario. A pesar de ello prevalece un Estado centralizado, excluyente, inequitativo entre otros… problemas sociales que predominan y dañan el tejido social de un país tan rico en recursos, cultura, gente como lo es Guatemala. 

Es por ello que la organización ciudadana –responsable- es esencial para el mantenimiento de un equilibrio. Otras formas de organización y participación ciudadana son a través de la organización cooperativa, entendida como entidad colectiva o para Tarrow sinónimo de movimientos sociales. Así por medio de la interacción entre actores sociales en sus estructuras, se puede lograr una mayor articulación y la transformación a una correlación de fuerzas más sostenible para el desarrollo del país, cabe resaltar que el entorno local es ideal para la incidencia ciudadana pero conectado con la estructura del todo. 

La organización ciudadana permite una participación más efectiva, siendo el/la ciudadano/a un individuo parte de una sociedad, de una colectividad que aunque este tenga intereses particulares –como hecho inherente al ser humano-, trascienda su capacidad de análisis, de sentimiento, de visión y por ende de agencia como actor social no únicamente para el bien propio pero la obtención del mismo a través de la búsqueda del bien común.