El agua en la cosmovisión maya

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Por Patricia Macías – Corresponsal de EntreMundos

El agua se reconoce como sistema vivo, significa la vida. En la ceremonia, el agua es  potencia siempre presente y por ello se busca correlacionar la conciencia humana con la conciencia del agua Criatura-Universo. El agua no se reduce al compuesto de hidrógeno y oxígeno, se encuentra íntimamente vinculada a la vida vegetal y a los fenómenos siderales. Al agua se le habla; se le conversa; se le acaricia; se le transmiten alegrías y tristezas. Todo mundo sabe que el agua piensa, siente, reflexiona, llora y también se entristece.” Así explica el Dr. Daniel Matul, presidente de la Liga Maya en Guatemala, lo que es el agua dentro de la cosmovisión maya. El agua es vida, un regalo que llega a la tierra desde el cielo, que alimenta nuestros campos y ríos, da vida a nuestras cosechas y a nosotros mismos. La naturaleza es un todo, es movimiento y es acción, es la tierra, las montañas, los árboles, los pájaros, el fuego, el agua, las lagunas y, ni más, ni menos, el hombre, juntos en un solo sistema viviente. Todo es sagrado y cumple una función. El agua, el aire, el sol y la tierra son los elementos que forman al mismo hombre y por ello es de gran importancia el respeto que se les profesa.

Ofrenda floral en la laguna de Chicabal en San Martín Sacatepequez, Quetzaltenango. Foto por Patricia Macías

Ofrenda floral en la laguna de Chicabal en San Martín Sacatepequez, Quetzaltenango. Foto por Patricia Macías

Algunos de los lugares sagrados del agua son: La laguna de Chicabal en San Martín Sacatepéquez, en Sololá el lago Atitlán (Atit: Abuela y Tlan: Agua; “la abuela del agua”), y cerca de la capital el lago Amatitlán (Amat: Abuelo Titlan: Agua “el abuelo del agua”).

El agua es de importancia fundamental en el inframundo también. El movimiento de agua subterránea, tan evidente en un país de volcanes y aguas termales, forma parte de un conjunto sagrado que no puede verse y que guarda secretos invaluables. Las cavernas y los túneles tienen tanta importancia porque es a través de ellos que se explora este otro mundo de secretos de movimiento y vida.

Son innumerables las referencias escritas y arquitectónicas maya que nos hablan sobre el sentido y concepto del agua. Estos escritos hablan de este elemento como impulso creador de vida, presente en todos los seres vivos y como dinámica fértil femenina. El gráfico que aparece abajo en la página contigua es un ejemplo. El super-fijo trinal representa la serpiente, que es el espíritu o nawal del agua. Los afijos a los lados también representan al agua, a veces estilizados como aletas de pez y otras como peces completos como en el glifo central. El templo de Chichen Itzá, en México, está dedicado por completo al agua, en la representación en sus muros de la serpiente. En este templo cuando los solsticios de invierno y verano tienen lugar el sol reflejado en el edificio crea la sombra en movimiento de la serpiente, en representación del descenso del agua desde el cielo a la Tierra.

“Cuando los solsticios de invierno y verano tienen lugar el sol reflejado en el edificio crea la sombra en movimiento de la serpiente, en representación del descenso del agua desde el cielo a la Tierra.”

Otro elemento maya de unión entre los seres vivos y el agua es el calendario Tzolkin de 260 días. Este calendario se usa para regir los tiempos agrícolas, ceremoniales religiosos y familiares. Este calendario está directamente relacionado con la Luna, tanto como las mareas guiadas por ella, y nos explica, en palabras de Daniel Matul, “cómo en una  pequeñísima gota de agua, se encuentra concentrado el misterio del universo. Luna, agua y ser humano, somos lo mismo. Vivimos, en la antesala del nacimiento, nueve meses, casi 260 días, en el agua del vientre materno. De ahí que el alumbramiento tiene que ver con las fases de la abuela luna, que es también la abuela del agua.”

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Gráfico maya sobre el agua

La relación maya con el agua se basa en el sumo respeto del hombre hacia ese elemento esencial de vida. Esa relación no ha cambiado en miles de años, pero está enfrentada por “la visión europea impuesta de la naturaleza como objeto de explotación por el hombre rey de la creación.” El Dr. Matul explica, “En ningún caso ha cambiado la relación cósmica con el agua. Lo que ha cambiado son las relaciones de poder, pues el estado impuesto arbitrariamente se ha enseñoreado del agua y la utiliza para su propio beneficio y el beneficio de las grandes compañías internacionales, especialmente ahora con la política de minería a cielos abiertos.”

“No es posible asentar las bases de un nuevo proyecto de vida que frene el malgaste y contaminación actual del agua,  desconociendo lo que sienten, perciben y piensan las culturas y civilizaciones  milenarias de Guatemala. Seguramente una nueva conciencia en el país, con respecto al universo y la vida, debe de asumir un cambio, ni siquiera programático, sino paradigmático, que concierne a una nueva aptitud para organizar el conocimiento: Conocer lo humano no es sustraerlo del universo sino situarlo en él.”

Como dice la ancianidad maya, “Nuestro concepto de agua, no es el secreto perdido de los antepasados, es el patrimonio vivo de todas las mujeres y hombres mayas de Mesoamérica.”