{"id":7641,"date":"2020-10-21T14:06:11","date_gmt":"2020-10-21T22:06:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.entremundos.org\/revista\/?p=7641"},"modified":"2020-12-02T09:29:48","modified_gmt":"2020-12-02T17:29:48","slug":"cronicas-de-ciudad-cimera-primera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.entremundos.org\/revista\/cultura\/cronicas-de-ciudad-cimera-primera-parte\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas de Ciudad Cimera (Primera Parte)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Mario R. Loarca Pineda<\/strong><\/p>\n<p>Esta parte se ambienta en el segundo semestre de 2009.<\/p>\n<p>Coincide con el segundo a\u00f1o del gobierno presidido por \u00c1lvaro Colom, que impuls\u00f3 algunas reformas tales como la renovaci\u00f3n de las radioemisoras nacionales o departamentales que encabezaba TGW, <em>la voz de Guatemala.<\/em><\/p>\n<p>En el plano local la llamada <em>administraci\u00f3n Barrientos Pellecer<\/em> ocupaba el ayuntamiento por un segundo per\u00edodo consecutivo (2008-2012)<\/p>\n<p>Camilo, el transe\u00fante que va recorriendo las calles donde se encuentra con distintos personajes que le brindan sus apreciaciones subjetivas, es un asiduo radioescucha; alguien que ha conseguido librarse del dominio de la tv y que mira de reojo a quienes permanecen enchufados a los tel\u00e9fonos m\u00f3viles que aqu\u00ed se acostumbra llamar <em>celulares.<\/em><\/p>\n<p><strong>A la manera de <em>Dedalus<\/em>, morando en una aldea<\/strong><\/p>\n<p><strong>24 de junio, a\u00f1o 2009, noche de San Juan,<\/strong> que en Espa\u00f1a se festeja haciendo hogueras. Empiezo una saga de relatos que me propongo plasmar desde mi condici\u00f3n ontol\u00f3gica-asumida de extranjero en su propia tierra. Me llaman Camilo y habito en un puebl\u00f3n de nombre Xelaj\u00fa o Quetzaltenango, mismo que he preferido denominar la <em>Ciudad Cimera,<\/em> tal como lo bautizara el boticario don Mariano Fuentes Zuasn\u00e1bar, bardo conocido en su anterior reencarnaci\u00f3n bajo el pseud\u00f3nimo de <em>Emiro Fuensanta.<\/em><\/p>\n<p>El d\u00eda de ayer me levant\u00e9 con intenci\u00f3n de cumplir las peque\u00f1as tareas matutinas: quitar el pestillo de la puerta de calle para que pudiera ingresar Felicia la repostera, verter una raci\u00f3n de pienso gatuno en el recipiente de Sandymount, preparar un licuado de avena cruda con leche de soya para la perrita Laika, colocar un taz\u00f3n de maicillo en el comedero de los humildes pajarillos que pernoctan en el \u00e1rbol de eucalipto y \u2013de paso- detectar las excretas felinas y caninas que m\u00e1s tarde habr\u00e9 de recoger y depositar en un tambo.<\/p>\n<p>Una vez cumplida esa primera parte de la jornada prepar\u00e9 mi propio licuado, casi la misma mezcla que recibi\u00f3 la cosmonauta Laika-CCCP, me lo beb\u00ed y tom\u00e9 una ducha calientita de veinte minutos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7644\" aria-describedby=\"caption-attachment-7644\" style=\"width: 354px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/123399961_80f6f9d859_c.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7644\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/123399961_80f6f9d859_c.jpg?resize=354%2C199\" alt=\"\" width=\"354\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/123399961_80f6f9d859_c.jpg?w=800&amp;ssl=1 800w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/123399961_80f6f9d859_c.jpg?resize=300%2C169&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/123399961_80f6f9d859_c.jpg?resize=768%2C432&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/123399961_80f6f9d859_c.jpg?resize=335%2C188&amp;ssl=1 335w\" sizes=\"auto, (max-width: 354px) 100vw, 354px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-7644\" class=\"wp-caption-text\">Caf\u00e9 espresso por Michell Zappa.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Cerca de las ocho tom\u00e9 el complemento del desayuno: un taz\u00f3n de chocolate con canela, del Superior de las Ch\u00e1vez Anzorena, pan integral menonita con queso de Los Cubanitos y una tacita de caf\u00e9 expreso procedente de la finca Santa Elena, de San Felipe Retalhuleu. Medio escuch\u00e9 el retaceado noticiero de Radio Francia Internacional que, de mala manera, retransmiti\u00f3 <em>TGQ-la voz de Quetzaltenango-desde la cuna de la cultura.\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Me acomod\u00e9 en el viejo sill\u00f3n rojo y dediqu\u00e9 m\u00e1s de una hora a continuar con la lectura de antiguo libro que me ha cautivado: Vida de Crist\u00f3bal Col\u00f3n, obra escrita por Salvador de Madariaga. Le\u00ed y sabore\u00e9 a placer, sin olvidarme de anotar los vocablos menos conocidos en el reverso de unas notas de consumo de la Despensa Popular que hoy ocupa el edificio del antiguo Cine Cadore-su sala musical, a una cuadra del jard\u00edn central que mucha gente todav\u00eda acostumbra llamar parque.<\/p>\n<p>De antemano hab\u00eda delineado un recorrido urbano teniendo en mente ciertas tareas pendientes: ir al Banco de la Rep\u00fablica (BR) agencia-centro, comprar queso fresco donde Los Cubanitos (producido en Retalhuleu) y una bolsa de concentrado para cachorros en la tienda Natividad, que es atendida por un cofrade nativo de Alta Verapaz matrimoniado con una quetzalteca de corte plegado con randa.<\/p>\n<p>A las 10:35 llam\u00f3 Fabiola, la cajera principal del BR, para avisarme que el cheque estaba listo. Sal\u00ed de casa veinte minutos m\u00e1s tarde tras haber platicado un ratito con Felicia la repostera neoyorkina de ancestro calabr\u00e9s.<\/p>\n<p>Tom\u00e9 la 9\u00aa avenida de bajada porque resulta m\u00e1s agradable que la 12\u00aa, ya que \u00e9sta suele ser transitada por gente mirona y preguntona con quienes no deseaba cruzarme. Pas\u00e9 enfrente del taller radiot\u00e9cnico del m\u00e9dium esp\u00edrita Tonito Herrera Minera, primer vegetariano confeso en esta Xelaj\u00fa de dulces manzanales y salud\u00e9 a su vecino, un dicharachero limpiador de autos que merodea cerca de la pileta p\u00fablica del Caracol.<\/p>\n<p>Cuando descend\u00eda por la cuesta observ\u00e9 algunos feligreses que se iban congregando en el sal\u00f3n de la comunidad carism\u00e1tica-cism\u00e1tica San Francisco de As\u00eds. Continu\u00e9 rumbo a la calle de la Pensi\u00f3n Bonifaz para alcanzar el edificio Rivera, donde queda la sucursal del BR. Pasando enfrente de la renombrada hospeder\u00eda observ\u00e9 la figura egregia de don Jorge Mario Bonifaz Lagrange quien conversaba con otro se\u00f1or\u00f3n entacuchado.<\/p>\n<figure id=\"attachment_7646\" aria-describedby=\"caption-attachment-7646\" style=\"width: 302px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/20160708_163408-scaled.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7646\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/20160708_163408-576x1024.jpg?resize=302%2C537\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"537\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/20160708_163408-scaled.jpg?resize=576%2C1024&amp;ssl=1 576w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/20160708_163408-scaled.jpg?resize=169%2C300&amp;ssl=1 169w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/20160708_163408-scaled.jpg?resize=768%2C1365&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/20160708_163408-scaled.jpg?resize=864%2C1536&amp;ssl=1 864w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/20160708_163408-scaled.jpg?resize=1152%2C2048&amp;ssl=1 1152w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/20160708_163408-scaled.jpg?resize=335%2C596&amp;ssl=1 335w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/20160708_163408-scaled.jpg?resize=1050%2C1867&amp;ssl=1 1050w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/20160708_163408-scaled.jpg?w=1440&amp;ssl=1 1440w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/20160708_163408-scaled.jpg?w=1280&amp;ssl=1 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-7646\" class=\"wp-caption-text\">11a. Avenida de Quetzaltenango. Foto por Carol Ixtabalan.<\/figcaption><\/figure>\n<p>De modo espont\u00e1neo me acerqu\u00e9 y me entretuve escuchando los asuntos que suelen preocupar y ocupar a ciertos ciudadanos notables de la Ciudad Cimera: la ausencia de mingitorios y wc p\u00fablicos; las deposiciones humanas que adornan y atufan las calles del llamado centro hist\u00f3rico; la abusiva y prepotente apropiaci\u00f3n de aceras convertidas en estacionamiento para bancos y otros negocios boyantes; la migraci\u00f3n rural que provoca tanta suciedad y tremendo caos en la otrora felic\u00edsima Xelaj\u00fa, cuyas aceras estuvieron \u2013hubo una vez- cubiertas con lajas tra\u00eddas del r\u00edo Xekijel.<\/p>\n<p>\u00a1Oh calles plateadas, ba\u00f1adas de luna que fueron la cuna de una pest\u00edfera muchedumbre de bellacos!<\/p>\n<p>Habi\u00e9ndome despedido de don Bonifaz Lagrange y de su contertulio de ocasi\u00f3n me deslic\u00e9 por la pendiente del edificio Rivera donde, en la centuria pasada, quedaba la oficina-terminal de Rutas Lima.<\/p>\n<p><strong>Excursus<\/strong>.<em> Ventajas que brindan al pasaje las Rutas Lima. Moderno equipo y personal experto, garant\u00eda para su persona y equipaje, m\u00e1s comodidad y seguridad que en un coche particular. Usted economizar\u00e1 dinero, tiempo y hasta nervios, pues con nosotros viajar\u00e1 con m\u00e1s tranquilidad.<\/em><\/p>\n<p><em>L\u00ednea diaria de Guatemala a Chimaltenango, Tecp\u00e1n, Panajachel, Solol\u00e1, Chichicastenango, Quich\u00e9, Totonicap\u00e1n, Quetzaltenango, San Marcos y Huehuetenango. Lugares intermedios y viceversa. Ay\u00fadenos a vigilar su equipaje en las terminales de esta empresa. (Tomado de diario El Imparcial, abril de 1960)<\/em><\/p>\n<p>Ingres\u00e9 a la sucursal del BR resuelto a depositar el codiciado cheque en mi cuenta. Do\u00f1a Fabi, quien pareciera estar acostumbrada a afrontar la vida pose\u00edda por un \u00e1nimo bomberil, efectu\u00f3 la operaci\u00f3n e instruy\u00f3 a Raquel, la joven cajera de carita simp\u00e1tica que luc\u00eda como diez a\u00f1os mayor con su nuevo corte de pelo, adem\u00e1s del atuendo color verde militar, vistoso uniforme institucional.<\/p>\n<p>A la salida, en la esquina del centenario Banco de Occidente, escuch\u00e9 a un par de turistas medio perdidas que hablaban en una lengua extra\u00f1a. Les pregunt\u00e9 qu\u00e9 buscaban y respondieron que el hostal Schwarze Kater, antigua Casa Kaehler. Resultaron ser polacas, la una oriunda de Cracovia y la otra de L\u00f6dz. Me ofrec\u00ed a guiarlas al lugar y as\u00ed poder platicar un rato, chapurreando en alem\u00e1n por la cuesta de la Bonifaz y parte de la avenida Juan Jos\u00e9 Ortega, la mejor calle del pueblo seg\u00fan dijera el vate franc\u00f3filo V\u00edctor Villagr\u00e1n Amaya.<\/p>\n<p><strong>Excursus.<\/strong> <em>Por un instante tornaron a mi mente ciertas im\u00e1genes de Varsovia, la capital de Polonia: la recepci\u00f3n y el sobrio pasillo del hotel universitario Hermes, la sede del CESLA concurrida de j\u00f3venes polacas que conversaban en portugu\u00e9s brasileiro; los viejos tranv\u00edas, el ocurrente tiquillo cicerone que me condujo a mirar los restos del gheto jud\u00edo; un men\u00fa t\u00edpico a base de embutidos, coles y betabeles en el caf\u00e9 Hortex; la borrachera con vodka y cerveza junto al m\u00e9dico home\u00f3pata peruano, un disidente del movimiento senderista; los fantasmales m\u00fasicos callejeros, aut\u00e9nticos angelitos guardianes, que me orientaron parloteando en alem\u00e1n despu\u00e9s de la media noche.<\/em><\/p>\n<p><em>Evoqu\u00e9 las dos semanas de asilo en un rec\u00f3ndito convento regido por misioneros combonianos hispanos y lusitanos, la piadosa candidez de un par de escol\u00e1sticos pecositos y pelirrojos; la beldad de los j\u00f3venes de ambos sexos que se congregaban en el parque Frederik Chopin para asistir a un concierto p\u00fablico; el retorno a Vindobona (Viena, Austria) a bordo de un convoy polaco cargado de vodka Zubr\u00f3wka y cajas de cigarrillos Marlboro de contrabando, todo bien guardadito debajo de los cojines, en la base misma de los asientos. \u00bfC\u00f3mo negarme pues, a guiar al par de turistas del hospitalario pa\u00eds de Kolakowsky, de Wajda y de Kieslowsky?<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Tras despedirme de las polacas, continu\u00e9 mi ronda subiendo por la avenida ML Barillas hasta la calle de Cajol\u00e1 por donde habitaba Azucena, sin par Dulcinea de mi mocedad; la 16\u00aa avenida donde estuvo el chalet de do\u00f1a Olimpia Aguilar (tan gentil y tan de la iglesia); despu\u00e9s el antiguo establo suizo, el as\u00ed nombrado edificio Rialto de Arieo Caffaro, el Colegio Evang\u00e9lico La Patria (CELPA) y finalmente el expendio de l\u00e1cteos Los Cubanitos.<\/p>\n<p>De regreso, bordeando el CELPA, tom\u00e9 la 2\u00aa calle para alcanzar la tienda Natividad y comprar, con rebaja de Q5, un par de kilos de Dog Chow que servir\u00e1n de sustento a la canija Laika. El propietario, que me despide con el acostumbrado Dios lo bendiga, se lamentaba de los timos de un presunto proveedor de canarios que se esfum\u00f3 con todo y las jaulas.<\/p>\n<p>Retorn\u00e9 apresurado, temiendo que me alcanzara la lluvia. A\u00fan tuve tiempo de quitar la ropa seca y luego cumplir con la ineludible tarea de servirles sus raciones de pienso a mutzi Laika y a mutzi Sandymount, en ese orden.<\/p>\n<p>Lo que sigui\u00f3 despu\u00e9s: una salsa de tomate con cebolla y chipil\u00edn, las patatas con huevos de una granja de campesinas viudas, prove\u00eddos por Felicia la repostera, el lavado de trastes, el capuccino de la tarde, la llamada de la alemancita Tania que se ha escapado a surfear a Sipacate y un coraz\u00f3n que se inquieta, el pan ciabatta de Felicia con un poco de queso, por \u00faltimo el ameno programa de la Maestra Julieta Fierro, astr\u00f3noma de la UNAM, que transmite Radio Red-1110 desde la Ciudad de M\u00e9xico (CDMX).<\/p>\n<figure id=\"attachment_7656\" aria-describedby=\"caption-attachment-7656\" style=\"width: 368px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/25840556051_8905c83790_k.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-7656\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/25840556051_8905c83790_k-1024x585.jpg?resize=368%2C210\" alt=\"\" width=\"368\" height=\"210\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/25840556051_8905c83790_k.jpg?resize=1024%2C585&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/25840556051_8905c83790_k.jpg?resize=300%2C171&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/25840556051_8905c83790_k.jpg?resize=768%2C438&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/25840556051_8905c83790_k.jpg?resize=1536%2C877&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/25840556051_8905c83790_k.jpg?resize=1050%2C599&amp;ssl=1 1050w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/25840556051_8905c83790_k.jpg?resize=335%2C191&amp;ssl=1 335w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/25840556051_8905c83790_k.jpg?w=2048&amp;ssl=1 2048w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/25840556051_8905c83790_k.jpg?w=1280&amp;ssl=1 1280w, https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/25840556051_8905c83790_k.jpg?w=1920&amp;ssl=1 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 368px) 100vw, 368px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-7656\" class=\"wp-caption-text\">Hombre leyendo libro en su oficina. Foto de flickr Simpleinsomnia.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Tercer martes de julio<\/strong>, me pareci\u00f3 haber vivido una jornada singular que aconteci\u00f3 como sigue: decid\u00ed aprovechar un par de horas en casa leyendo la Vida del Muy Magn\u00edfico Se\u00f1or Don Crist\u00f3bal Col\u00f3n, texto que he disfrutado como si se tratase de un exquisito manjar conventual. As\u00ed pues, sentado en el sill\u00f3n rojo, deste\u00f1ido y arrugado (que comparto con el minino Sandymount), me mantuve entregado al goce de la lectura y la divagaci\u00f3n mental.<\/p>\n<p>Poco antes del mediod\u00eda sal\u00ed a la calle con intenci\u00f3n de pasar a la tienda de Lupita y Bertita Ch\u00e1vez Anzorena para mercar una raci\u00f3n del ate de membrillo estilo michoacano; en el lugar platiqu\u00e9 un rato con el dramaturgo Lu-Natyk\u00f3n y un tr\u00edo de apresurados turistas madrile\u00f1os que entraron a mercar chocolate confitado y de inmediato continuaron su gira rumbo a Panajachel.<\/p>\n<p>Permanec\u00ed un rato m\u00e1s junto a ellas, escuchando sus recuerdos en torno a cierta dama alte\u00f1a de alcurnia, que fuera muy mentada cuarenta a\u00f1os atr\u00e1s, do\u00f1a Piedad. El par de chocolateras se bati\u00f3 haciendo memorioso recuento de los Zepeda, una familia emigrada a la Guate city y esfumada de la Ciudad Cimera hace ya largo tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>&#8211; Ellos construyeron una f\u00e1brica de refrescos embotellados en la 14 avenida frente al jard\u00edn Bethel; Piedad era una se\u00f1ora muy distinguida que vivi\u00f3 en la casona de piedra donde hoy funciona una empresa funeraria, cerquita del puente.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>&#8211; Piedad acostumbraba asistir a los servicios religiosos de la Catedral del Esp\u00edritu Santo y le gustaba pasearse por el centro con sus seis perritos pekineses ataviados con su\u00e9ter y abrigo. Junto con los perritos entraba a visitar la Joyer\u00eda Maya, de Mag\u00edn y Olguita y despu\u00e9s la farmacia de don Mariano Fuentes.<\/em><\/p>\n<p>Al salir de la tienda de las Ch\u00e1vez tom\u00e9 la callecita que pasa por detr\u00e1s de la catedral, descend\u00ed por las escaleras del mercado viejo que hacen tope en La Florida y segu\u00ed hasta la mejor calle del pueblo (seg\u00fan Villagr\u00e1n Amaya), donde queda un bazar berberisco nombrado La Aljama Al-Natury.<\/p>\n<p>Ingres\u00e9, nos saludamos y el mercader amoriscado me indic\u00f3 que la m\u00fasica escuchada era una canci\u00f3n que remite a nuestros tiempos idos de solidaridad y revoluci\u00f3n: de tu querida presencia, comandante Ch\u00e9 Guevara.<\/p>\n<p>Indagu\u00e9 por el precio del amaranto y los pasteles nutritivos del d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a1Vaya casualidad, un encuentro inesperado!<\/p>\n<p>En fin, opt\u00e9 por tomar una merienda y compartir el rato con ella. Platicamos de los gatos y sus amos, de los a\u00f1os que pasamos en M\u00e9xico DF, de la apabullante imagen corporativa del fried chicken nacional y de su impacto en la mala nutrici\u00f3n de la masa de consumidores.<\/p>\n<p>El amoriscado, revestido con turbante y albornoz, intervino por r\u00e1fagas cont\u00e1ndonos de sus nuevos experimentos mezclando caf\u00e9s declaradamente org\u00e1nicos y del proyecto o espejismo de vender paquetes semanales de hortalizas variadas, aparentemente libres de transg\u00e9nicos.<\/p>\n<p><em>-\u00a1P\u00fachica, qu\u00e9 chido, te va a ir rebien proveyendo al mont\u00f3n de turistas gringos que son veganos!<\/em><\/p>\n<p>Mientras observaba a Felicia, con sus ojos azules y su tipo n\u00edtidamente calabr\u00e9s record\u00e9 nuestros devaneos en M\u00e9xico DF cuando tuve el impulso de acercarme a ella en plan de fraguar un nexo de sexo. Transcurridos 25 a\u00f1os (bodas de plata) he venido a encontr\u00e1rmela junto a un consorte vejanc\u00f3n, ambos emigrados a la Ciudad Cimera por amor y yo viviendo como un extranjero ontol\u00f3gico en mi natal aldea.<\/p>\n<p>Al despedirnos permanec\u00ed media hora m\u00e1s en La Aljama y le he contado al maghreb\u00ed de una conversaci\u00f3n p\u00eda que -d\u00edas atr\u00e1s- sostuve con el Sri Aurobindo, en torno al papel delet\u00e9reo de cierto prelado alte\u00f1o; de las disputas por dep\u00f3sitos bancarios entre el monse\u00f1or jubilado y algunos cl\u00e9rigos nativos que todav\u00eda tienen el descaro de enarbolar las banderas de la revoluci\u00f3n popular y la liberaci\u00f3n de los oprimidos.<\/p>\n<p><em>\u2014Mario R. Loarca Pineda es escritor guatemalteco, ha publicado art\u00edculos y ensayos en revistas de M\u00e9xico y Am\u00e9rica Central. En 2006 apareci\u00f3 su libro Pecado Nefando M\u00e9xico DF, Juan Pablos-UNICACH, <a href=\"http:\/\/www.entremundos.org\/revista\/cultura\/pecado-nefando-tesoro-literario-aun-descubrir\/\">(puede leer la rese\u00f1a de su libro aqu\u00ed)<\/a>. Tiene formaci\u00f3n en Psicolog\u00eda Social y en Estudios Latinoamericanos.<\/em><\/p>\n<p><em>Foto de portada por Carol Ixtabalan.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mario R. Loarca Pineda Esta parte se ambienta en el segundo semestre de 2009. Coincide con el segundo a\u00f1o del gobierno presidido por \u00c1lvaro Colom, que impuls\u00f3 algunas reformas tales como la renovaci\u00f3n de las radioemisoras nacionales o departamentales que encabezaba TGW, la voz de Guatemala. En el plano local la llamada administraci\u00f3n Barrientos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7642,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[388,441,454],"tags":[2487,2483,2485,2484,1855],"class_list":["post-7641","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-literatura","category-pagetwo","tag-cuentos-quetzaltenango","tag-historia-en-quetzaltenango","tag-mario-r-loarca-pineda","tag-quetzaltenango-de-antano","tag-xela-antes"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.entremundos.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/20160708_163345-scaled.jpg?fit=2560%2C1440&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ljt7-1Zf","jetpack-related-posts":[{"id":12038,"url":"https:\/\/www.entremundos.org\/revista\/politica\/quetzaltenango-500-anos-de-historia-desafios-y-esperanza\/","url_meta":{"origin":7641,"position":0},"title":"Quetzaltenango: 500 a\u00f1os de historia, desaf\u00edos y esperanza","author":"EntreMundos","date":"16 mayo, 2024","format":false,"excerpt":"POR SAMUEL ALVAREZ MORALES La historia de la ciudad se remonta a la \u00e9poca precolombina. 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