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Q’eqchi’ Maya family protesting a mine suffers another murder

Q’eqchi’ Maya family protesting a mine suffers another murder

19-year-old Héctor Choc was beaten to death outside El Estor, Izabal, on March 31, Choc’s family and Rights Action reported on April 11.

Choc’s family believes he was murdered by mistake in an attack targeting his cousin, José Ich. According to the family, witnesses say an assailant said, “This isn’t Ich, let’s go.”

José Ich is a witness in trials related to his father’s murder during a 2009 protest against the Fénix nickel mine, which at the time was owned by Canadian multinational Hudbay Minerals. Ich’s father, Adolfo Ich Chamán, was a popular local teacher and community leader who opposed the mine. At the 2009 protest, he was reportedly beaten, hit with a machete, and shot by mine security forces. In the same incident, another man, German Chub, was shot and remains paralyzed from the waist down.

Last year, a Guatemalan court acquitted the mine’s head of security, former Guatemalan Army Colonel Mynor Padilla, of the assaults. The case remains open, however, in Canada, where Hudbay Minerals faces three related lawsuits: one for Ich’s murder, one for the assault on Chub, and another brought by 11 Q’eqchi’ Maya women who say they were raped by mine and Guatemalan government security forces when they were evicted from land claimed by the mine in 2007.

(In 2011, Hudbay Minerals sold the Guatemalan subsidiary involved in the cases, Compañía Guatemalteca de Níquel, to the Solway Group of Russia.)

The lawsuits could set a major precedent for holding multinational mining companies liable in their home countries for crimes committed by subsidiaries or contractors operating their mines abroad. 

The Choc and Ich families have faced repeated attacks and death threats for their opposition to the mine. New York University’s North American Congress on Latin America (NACLA) reports that Héctor’s uncle Ramiro Choc was imprisoned from 2008 to 2014 on “trumped-up” charges of stealing land, aggravated robbery, and other crimes.

He was arrested shortly after mediating a land dispute between a major landowner and a Q’eqchi’ Maya community. Ramiro Choc has been involved in peaceful indigenous community rights campaigns since the 90s. In January 2018 Ramiro’s sister, María Choc, was also imprisoned under similar circumstances.

María Choc in court in Izabal. Photo by CPR-Urbana, obtained from CMI Guatemala.

The present conflict between Q’eqchi’ Maya communities and large landowners and multinational corporations in Izabal is rooted in centuries of similar disputes.

According to the Guatemalan Independent Media Center (CMI Guatemala), María Choc testified in court that her bank accounts, social media profiles, and phone lines have been blocked. She said, “All these threats don’t scare me… I have faith, and I know the hills and the valleys hear me.”

Familia Maya Q’eqchi’ Que Protesta en Contra de Minera Sufre Otro Asesinato

Héctor Choc, de 19 años, fue golpeado hasta la muerte en las afueras de El Estor, Izabal, el 31 de marzo, reportaron su familia y Rights Action el 11 de abril.

La familia de Choc cree que fue asesinado por error, cuando el verdadero objetivo era su primo, José Ich. De acuerdo a la familia, testigos han dicho que uno de los atacantes dijo: «Este no es Ich, vámonos.»

José Ich es testigo en juicios relacionados con el asesinato de su padre en el 2009 durante una protesta en contra de la mina de níquel Fénix, la cual en ese entonces pertenecía a la multinacional canadiense Hudbay Minerals. El papá de Ich, Adolfo Ich Chamán, era un popular maestro de la localidad y líder comunitario, quw se oponía a la minera. En la protesta del 2009, fue supuestamente abatido a golpes, golpeado con un machete, y herido de bala por las fuerzas de seguridad de la minera. En el mismo incidente, otro hombre, German Chub, fue herido de bala y está ahora paralizado de la cintura para abajo.

El año pasado, una corte guatemalteca absolvió de los cargos al jefe de seguridad de la minera, el excoronel del Ejército de Guatemala Mynor Padilla. Sin embargo, el caso permanece abierto en Canadá, donde Hudbay Minerals enfrenta tres demandas relacionadas: una por el asesinato de Ich, otra por el ataque a Chub y una más presentada por 11 mujeres Maya Q’eqchi’, quienes aseguran que fueron violadas por fuerzas de seguridad de la minera y del gobierno de Guatemala cuando fueron desalojadas de los terrenos reclamados por la minera en el 2007.

(En el 2001, Hudbay Minerals vendió la subsidiaria guatemalteca envuelta en estos casos, Compañía Guatemalteca de Níquel, a Solway Group de Rusia.)

Las demandas podrían sentar un gran precedente para que las compañías mineras multinacionales respondan en sus países de origen por los crímenes cometidos por sus subsidiarias o contratistas que operan en el extranjero.

Las familias Choc e Ich han enfrentado repetitivos ataques y amenazas de muerte por su oposición a la minera. El Congreso Norteamericano sobre América Latina (NACLA, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Nueva York reporta que el tío de Héctor, Ramiro Choc, fue encarcelado de 2008 a 2014 en base a cargos “fabricados” de robo de tierra, robo agravado y otros crímenes.

Lo arrestaron poco después de haber mediado en una disputa de tierras entre un importante terrateniente y una comunidad Maya Q’equchi’. Ramiro Choc ha estado involucrado en campañas pacíficas por los derechos de las comunidades indígenas desde los 90s. En enero del 2018 su hermana, María Choc, también fue encarcelada bajo circunstancias similares.

María Choc en los juzgados en Izabal. Foto por: CPR-Urbana, ontenida de CMI Guatemala.

El actual conflicto entre las comunidades Maya Q’eqchi’ y los principales terratenientes y corporaciones multinacionales en Izabal está enraízado en siglos de disputas similares.

De acuerdo al Centro de Medios Independientes de Guatemala (CMI), María Choc testificó en la corte que sus cuentas bancarias, perfiles en las redes sociales y líneas telefónicas habían sido bloqueadas. Dijo: «Todas estas amenazas no me asustan… tengo fé y sé que los cerros y los valles me escuchan.»