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Comunidad genera energía eléctrica y logra un laboratorio de computación

Comunidad genera energía eléctrica y logra un laboratorio de computación

Por Everilda Pérez Tzul

Lancetillo La Parroquia  es una comunidad ubicada en la Zona Reyna del municipio de San Miguel Uspantán, en el departamento del Quiché. Es considerada el corazón de la Zona Reyna, ya que en ella se concentran diversos servicios y trámites accesibles para las demás comunidades de la región. La comunidad cuenta con una infraestructura relativamente desarrollada en comparación con otras aldeas cercanas; un banco, una gasolinera, mercado, hotel, comedores, centros educativos de nivel primario, básico y diversificado, así como extensiones de la Universidad Panamericana y de la Universidad de San Carlos de Guatemala, que ofrecen la carrera de Licenciatura en enseñanza medía. 

A pesar de su importancia regional, el acceso a Lancetillo la Parroquia es sumamente difícil; únicamente se puede ingresar en vehículos de doble tracción (4×4) debido a las condiciones del camino. La principal actividad económica de la población es la agricultura, especialmente el cultivo de cardamomo. Un dato relevante es que, a pesar de que en la región se encuentra una de las represas hidroeléctricas más grandes de Guatemala, la Zona Reyna no cuenta con acceso al servicio de energía eléctrica, lo cual refleja una paradoja en cuanto a la distribución de los recursos energéticos en el país.

Organización y gestión

El sistema de energía solar fotovoltaico implementado en el Instituto Nacional de Educación Básica (INEB), de la comunidad de Lancetillo La Parroquia, representa una alternativa sostenible frente a la ausencia del servicio de energía eléctrica convencional. Este sistema consiste en la instalación de paneles solares en establecimientos educativos, lo que ha permitido habilitar un laboratorio de computación en beneficio de la población estudiantil.

Además, la comunidad en general se ve favorecida con el acceso a servicios como la carga de teléfonos celulares, así como impresiones y fotocopias, facilitando múltiples gestiones cotidianas. El sistema está compuesto por los siguientes elementos: paneles solares, baterías para el almacenamiento de energía, un inversor-cargador y un sistema de distribución eléctrica interna. Estos componentes permiten abastecer las necesidades básicas de iluminación del establecimiento educativo y la carga de dispositivos electrónicos.

Este tipo de proyectos ha sido fundamental para mejorar la calidad educativa de niños, adolescentes y jóvenes de la comunidad. Asimismo, destaca por enfoque comunitario, ya que tanto la gestión como la ejecución del proyecto han contado con la participación activa de la población local, fortaleciendo así el sentido de pertenencia y la sostenibilidad a largo plazo.

El proyecto de energía solar fotovoltaico se está implementando en diferentes comunidades de la zona Reyna de los municipios de Chicamán y San Miguel Uspantán, Quiché, así como en el departamento de Huehuetenango. Dada su naturaleza,  el proyecto apuesta por fortalecer los centros educativos con el objetivo de mejorar la calidad de educación que reciben los estudiantes mediante la incorporación de tecnologías como computadoras, cañoneras, etc. 

En la ejecución del proyecto se ha tenido la participación activa de los líderes comunitarios, docentes, padres de familia y estudiantes lo que ha fortalecido el sentido de pertenencia y compromiso hacia el proyecto.  

Beneficios 

El objetivo principal del proyecto es reducir la brecha digital que existe en estas comunidades mediante fuentes sostenibles de energía solar fotovoltaica. Con ello se busca mejorar las condiciones educativas de los niños, adolescentes y jóvenes, habilitando espacios como laboratorios de computación y brindando servicios básicos como  iluminación y carga de dispositivos electrónicos. 

Los beneficiarios directos del proyecto de la comunidad de Lancetillo son los estudiantes del nivel básico y estudiantes de la extensión universitaria de la Universidad de San Carlos de Guatemala, así mismo la comunidad en general se beneficia con el acceso a servicios de fotocopias, impresión y carga de celulares.  

El sistema de energía solar fotovoltaico contribuye de manera significativa al cuidado del medio ambiente, ya que utiliza una fuente de energía limpia, renovable y no contaminante: el sol. A diferencia de otras alternativas empleadas por la comunidad que no tiene acceso a la red eléctrica, como los generadores de energía a base de combustibles fósiles, la energía solar no produce emisiones contaminantes ni genera residuos tóxicos. 

El INEB de Lancetillo la Parroquia utilizaba una planta generadora de energía para suplir la necesidad energética, lo cual implica un alto grado de contaminación ambiental y un gasto económico considerable, debido al consumo constante de combustible. Frente a este escenario, el uso del sistema de energía solar fotovoltaico representa una alternativa viable y sostenible que no solo reduce la huella de carbono, sino que también disminuye significativamente los costos operativos para los padres de familia. 

La aceptación del proyecto de energía solar fotovoltaica en la comunidad de Lancetillo la Parroquia ha sido positiva y entusiasta. La población reconoce el impacto significativo que ha tenido en la educación de los estudiantes, especialmente por la posibilidad de contar con iluminación adecuada y un laboratorio de computación funcional.

Además, el acceso a esta tecnología ha permitido a las madres de familia preparar la refacción escolar con mayor facilidad, utilizando electrodomésticos como licuadoras para elaborar los alimentos que se brindan a los adolescentes.

Desde el inicio, la comunidad ha tenido una participación activa, comenzando con el diagnóstico comunitario y continuando durante todo el proceso de ejecución del proyecto. Un aspecto destacable ha sido el fortalecimiento del rol de las mujeres, quienes tradicionalmente han sido excluidas de temas técnicos como la energía, pero que en este caso han asumido un papel protagónico. Esta inclusión ha contribuido a garantizar la sostenibilidad del proyecto a largo plazo. El éxito de esta experiencia ha despertado interés en replicar el proyecto en otras comunidades de la Zona Reyna, consolidándose como un modelo de desarrollo sostenible, comunitario e inclusivo.

 

Desafíos educativos y el impacto del sistema solar fotovoltaico en la Zona Reyna

Las comunidades de la Zona Reyna, conocidas también como comunidades agrícolas de la última milla, enfrentan graves limitaciones en el acceso a servicios básicos, entre ellos agua potable y energía eléctrica, esta situación ha afectado directamente al desarrollo educativo de la niñez y juventud. La mayoría de los niños únicamente logra cursar el nivel primario, ya que no existen centros educativos que ofrezcan el nivel básico en sus comunidades.

Los padres de familia han solicitado en múltiples ocasiones al Ministerio de Educación (MINEDUC) la habilitación de centros de nivel básico; sin embargo, uno de los requisitos fundamentales es contar con una infraestructura adecuada, con acceso a servicios de agua y electricidad, al no cumplirse estas condiciones mínimas, estas gestiones muchas veces quedan en el olvido, y con ello, también los sueños educativos de los niños y niñas.

Ante la falta de oportunidades, muchos menores optan por trabajar o migrar hacia Estados Unidos en busca de una vida mejor para ellos y sus familias. Además, la desigualdad de género sigue siendo notoria, ya que a menudo se prioriza la educación de los varones, mientras que las niñas, si no concluyen la primaria, quedando fuera del sistema educativo.

Sin embargo, gracias al proyecto de energía solar fotovoltaica, se ha logrado un cambio significativo, varias comunidades ahora cuentan con acceso a educación de nivel básico e incluso diversificado, lo cual ha ampliado las oportunidades educativas. Este avance ha promovido la inclusión de las mujeres, reduciendo la brecha digital y contribuyendo a disminuir la desigualdad que persiste en estas zonas marginadas.

Everilda Pérez Tzul, es coordinadora de proyectos en la ONG Poder y Luz Maya, cuyo trabajo se enfoca en el desarrollo integral de las comunidades del altiplano  occidental de Guatemala, impulsando iniciativas de energías renovables, educación ambiental y emprendimientos sostenibles.