Romper el cemento
By Valeria Leiva
La recuperación de espacios verdes en la ciudad de Quetzaltenango.
La ciudad de Quetzaltenango, como muchos municipios, ha sido víctima de decisiones políticas irresponsables que han afectado el bienestar colectivo. La tala de más de 400 árboles sin un plan de transición a largo plazo dejó a la ciudad sin la sombra que los quetzaltecos necesitamos en los parques y calles. Esta acción llevada a cabo sin el consenso ciudadano nos recuerda que las decisiones políticas sin vocación pública pueden perjudicar al bienestar colectivo. El caso de la tala de árboles en el Parque Benito Juárez, es un ejemplo de cómo la falta de una visión ecológica y responsable puede llevar a la destrucción de lo que un día fue un espacio vital para la comunidad, tanto para los ciudadanos como para aves, árboles y otros organismos.
Sin embargo, es fundamental que los habitantes no solo observemos las decisiones políticas que nos impactan, sino que participemos activamente en su crítica, fiscalización y en la creación de propuestas. La respuesta ciudadana no puede ser pasiva, el poder de la colectividad es el motor que puede cambiar el curso y la forma de hacer la ciudad. En la organización de vecinos, COCODES, barrios y comunidades radica la clave para la transformación de nuestra ciudad. Debemos organizarnos para responder a las amenazas constantes contra el bienestar público, no solo por parte de decisiones políticas nefastas, sino también frente a la avaricia de inmobiliarias que buscan acaparar los últimos espacios abiertos y verdes que, según ellos, se consideran “ociosos” y de mineras que a simple vista están taladrando las montañas. ¡Hay que defender el futuro que queremos ver!
Mientras tanto, las pequeñas acciones también cuentan. Por ejemplo, cuidar y recuperar la banqueta enfrente de tu casa para que se sienta un espacio público amigable, proteger los árboles de tu cuadra, crear en casa o con los vecinos jardines para insectos polinizadores, ya sea en macetas o en arriates disponibles, construir refugios para las abejas; en fin, comencemos con ser amables con los organismos que comparten nuestro territorio. Parecen pequeños gestos, pero pueden ser acciones que en colectivo nos permitan llegar a la recuperación de parques y espacios verdes en la ciudad.
Valeria Leiva
La recuperación de espacios verdes en la ciudad de Quetzaltenango.
La ciudad de Quetzaltenango, como muchos municipios, ha sido víctima de decisiones políticas irresponsables que han afectado el bienestar colectivo. La tala de más de 400 árboles sin un plan de transición a largo plazo dejó a la ciudad sin la sombra que los quetzaltecos necesitamos en los parques y calles. Esta acción llevada a cabo sin el consenso ciudadano nos recuerda que las decisiones políticas sin vocación pública pueden perjudicar al bienestar colectivo. El caso de la tala de árboles en el Parque Benito Juárez, es un ejemplo de cómo la falta de una visión ecológica y responsable puede llevar a la destrucción de lo que un día fue un espacio vital para la comunidad, tanto para los ciudadanos como para aves, árboles y otros organismos.
Sin embargo, es fundamental que los habitantes no solo observemos las decisiones políticas que nos impactan, sino que participemos activamente en su crítica, fiscalización y en la creación de propuestas. La respuesta ciudadana no puede ser pasiva, el poder de la colectividad es el motor que puede cambiar el curso y la forma de hacer la ciudad. En la organización de vecinos, COCODES, barrios y comunidades radica la clave para la transformación de nuestra ciudad. Debemos organizarnos para responder a las amenazas constantes contra el bienestar público, no solo por parte de decisiones políticas nefastas, sino también frente a la avaricia de inmobiliarias que buscan acaparar los últimos espacios abiertos y verdes que, según ellos, se consideran “ociosos” y de mineras que a simple vista están taladrando las montañas. ¡Hay que defender el futuro que queremos ver!
Mientras tanto, las pequeñas acciones también cuentan. Por ejemplo, cuidar y recuperar la banqueta enfrente de tu casa para que se sienta un espacio público amigable, proteger los árboles de tu cuadra, crear en casa o con los vecinos jardines para insectos polinizadores, ya sea en macetas o en arriates disponibles, construir refugios para las abejas; en fin, comencemos con ser amables con los organismos que comparten nuestro territorio. Parecen pequeños gestos, pero pueden ser acciones que en colectivo nos permitan llegar a la recuperación de parques y espacios verdes en la ciudad.
Un ejemplo de lo que es posible hacer con organización colectiva y participación ciudadana es el Jardín Polinizador del Parque Intercultural, esta obra de arte viva del artista totonicapense Balam Say es una propuesta que nos llama a reflexionar sobre la necesidad de unirnos ante la crisis climática. Este jardín recuperó un espacio totalmente abandonado del Parque Intercultural y lo convirtió en un jardín precioso gracias al trabajo y esfuerzo de un equipo de voluntarios que llegaron día a día a colaborar con sus propias manos y herramientas, donaron plantas y árboles, acarrearon tierra, materiales y llantas para proteger los arbolitos y a la fecha, se ocupan de regar y limpiar, procurando un cuidado constante que se hace con gusto y alegría al ver un pequeño ecosistema funcionando, lo que se traduce en cuidarnos a nosotras mismas. Cultivar un jardín en medio de una ciudad de cemento es una forma de apostar por nuestra soberanía y compromiso con nuestro bienestar.
Lo que toca ahora es romper más cemento para polinizar la vida, seguir sembrando árboles nativos, recuperar la salud de los suelos, sanar en conjunto con nuestros ríos, clasificar la basura y limpiar el agua. Espero que algún día puedas leer estos artículos sentado en un lindo parque de Quetzaltenango o en tu ciudad bajo la sombra de un hermoso árbol, al lado de un río limpio, respirando aire puro. Ese es mi deseo para ti y lo espero real en un futuro no muy lejano.
Valeria Leiva es diseñadora, fotógrafa y artista visual. Desde 2017 impulsa Fotomaiz, actualmente colabora con 01320 desde la curaduría, gestión y montaje de exposiciones
Un ejemplo de lo que es posible hacer con organización colectiva y participación ciudadana es el Jardín Polinizador del Parque Intercultural, esta obra de arte viva del artista totonicapense Balam Say es una propuesta que nos llama a reflexionar sobre la necesidad de unirnos ante la crisis climática. Este jardín recuperó un espacio totalmente abandonado del Parque Intercultural y lo convirtió en un jardín precioso gracias al trabajo y esfuerzo de un equipo de voluntarios que llegaron día a día a colaborar con sus propias manos y herramientas, donaron plantas y árboles, acarrearon tierra, materiales y llantas para proteger los arbolitos y a la fecha, se ocupan de regar y limpiar, procurando un cuidado constante que se hace con gusto y alegría al ver un pequeño ecosistema funcionando, lo que se traduce en cuidarnos a nosotras mismas. Cultivar un jardín en medio de una ciudad de cemento es una forma de apostar por nuestra soberanía y compromiso con nuestro bienestar.
Lo que toca ahora es romper más cemento para polinizar la vida, seguir sembrando árboles nativos, recuperar la salud de los suelos, sanar en conjunto con nuestros ríos, clasificar la basura y limpiar el agua. Espero que algún día puedas leer estos artículos sentado en un lindo parque de Quetzaltenango o en tu ciudad bajo la sombra de un hermoso árbol, al lado de un río limpio, respirando aire puro. Ese es mi deseo para ti y lo espero real en un futuro no muy lejano.
Valeria Leiva es diseñadora, fotógrafa y artista visual. Desde 2017 impulsa Fotomaiz, actualmente colabora con 01320 desde la curaduría, gestión y montaje de exposiciones



