¿Educación de calidad en Guatemala?

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Los jóvenes son capaces de promover muchos cambios. ¿Por qué no sucede? Una maestra denuncia la precaria situación de la educación en Guatemala.

Por Glenda Marisol Xulú – Maestra de Educación Primaria Bilingue Intercultural

Cada día muchos jóvenes se preocupan más por su aspecto físico, su situación económica (pero quieren tener las cosas fáciles), tener una pareja el más guapo o guapa, están más al pendiente de los programas de televisión y redes sociales, y siguen una moda que los ha desconectado con su cultura, identidad, historia, madre naturaleza, etc.

Lea aquí sobre los jóvenes de la Asociación SERES y los cambios positivos que promueven en sus comunidades.

Han dejado que el conformismo esclavice sus pensamientos y corazón, dejando a un lado su educación y fortalecimiento, y el resultado es su aislamiento y desconocimiento de la situación actual del país y de su comunidad.

En Guatemala alrededor del 70% de la población tiene menos de 30 años. Esto quiere decir que hay un gran porcentaje de jóvenes y el resto está en proceso de transición a esta etapa.

Jóvenes capaces de realizar cambios en el área social, económica, ambiental o política. Pero, ¿por qué la mayoría de esta juventud no está tomando estos espacios?, ¿no está participando en la toma de decisiones de su comunidad?, ¿no está ejerciendo su músculo ciudadano?

En Guatemala existen varios factores que permiten que la sociedad no cultive, ni desarrolle las competencias básicas y pensamiento crítico necesario para que los jóvenes sean personas de acción e influyentes en hacer cambios positivos en cualquier área.

El culpable: El sistema educativo de Guatemala

La educación que se brinda en Guatemala no es de calidad, porque está diseñado para perpetuar un ciclo y mantener una sociedad pobre, miedosa e ignorante de sus derechos y la realidad de su país.

¿Por qué no existe una educación de calidad? Una de las piezas fundamentales de una educación de calidad son los maestros y maestras, les falta conocer y manejar diferentes temas y metodologías para dejar atrás lo tradicional y poder transformar el sistema educativo del país.

También he podido ver que en la mayoría de los casos no hay amor y pasión por lo que hacen, y sin este sentir es difícil educar jóvenes exitosos en su vida personal y profesional, que puedan ejercer una ciudadanía activa.

Pero, ¿cómo vamos a esperar que los docentes formen y brinden una educación de calidad, si ellos también fueron formados de esa manera? Es un ciclo.

Como consecuencia de este ciclo, los individuos no desarrollan un pensamiento crítico que les permita ser influyentes, emprendedores o tener iniciativa propia. Nuestros estudiantes simplemente memorizan para recordar; nos forman para trabajar y obedecer. Esto es lo que percibo en mi entorno, escucho y veo en el bus, la calle o en la universidad, y lamentablemente fue así también como me formaron.

He observado tres ejemplos que demuestran los defectos del sistema de educación de Guatemala.

Un día en la universidad cuando estaba en la carrera de educación, un licenciado hizo esta pregunta: ¿Por qué estudian? Quería escuchar la respuesta de mis compañeros. Varios contestaron y la mayoría coincidían en sus respuestas:

“Quiero tener un mejor ingreso económico fijo.”

“Sueño en tener una plaza con el estado así no tener que preocuparme de buscar empleo cada año.”

“Tener una jubilación.”

“Dar mejores oportunidades a mi familia.”

“Escalar o tener un puesto mejor en mi trabajo.”

Etc.

En ese momento sentí diferentes emociones, honestamente esperaba respuestas totalmente distintas, escuchar algo así como: estoy aquí para fortalecer mis conocimientos y habilidades para compartirlo con mis alumnos y poder darles una educación de calidad, quiero mejorar la educación de niños y niñas a través de nuevas metodologías, creo en mi potencial para formar a niños o jóvenes de bien, amo trabajar en educación porque es la oportunidad de cambiar el pensamiento de los estudiantes… Pero solo tres o cuatro estudiantes respondieron algo similar.

El segundo fue un rótulo de una institución educativa que vi por la entrada de Zaragoza y decía lo siguiente; “Nosotros Sí te enseñamos a trabajar”. En ese momento lo primero que hice fue reír, y después reflexioné sobre cómo es que las instituciones educativas nos forman.

Glenda Marisol Xulú, en un taller de SERES.

El tercer ejemplo es la opinión de Brenda Sanchinelli, quien publicó un artículo en enero del 2017 en Prensa Libre, haciendo referencia lo que reveló un titular noticiero de Televisa:

“Graduarse del nivel medio en Guatemala no es sinónimo de conocimiento, así lo reflejan las pruebas pasadas por autoridades del Ministerio de Educación de Guatemala en el 2013, en el cual fueron evaluados 137,460 jóvenes, de los cuales el 92.7 por ciento reprobó la prueba en el área numérica (o sea matemática) y el 75.5 por ciento la reprobó en el área de lenguaje. Según datos de (Digeduca)”.

Y hasta hoy no ha cambiado casi nada. He visto cómo los maestros pasan a un alumno a otro grado, aunque este no haya aprobado las materias porque los hacen ganar.

Los contextos son diferentes porque las oportunidades son distintas. Si un padre, madre o joven quiere tener una educación de “calidad” debe pagar para tener acceso a ella, y la mayoría no cuenta con esos recursos.

Para el gobierno la educación pública no es una prioridad. No destina los recursos económicos necesarios para que el sistema de educación tenga ni siquiera lo básico. La infraestructura de varias escuelas son antipedagógicas para recibir clases, no hay pupitres, y si lo hay están viejos y deteriorados. Y faltan recursos e insumos, como libros de textos. Además la alimentación escolar llega muy tarde. En el 2016 el valor que se le asignó a cada alumno por su refacción es de Q1.11, una cantidad ridícula.

Lea aquí sobre porqué el Banco Mundial clasificó a Guatemala como el peor del mundo en gasto público – educación, salud, etc.

Las escuelas no cuentan con los recursos para introducir las nuevas tecnologías y tampoco lo maestros tienen los conocimientos necesarios para usarlas. Muchos estudiantes que salen en 3ro. Básico ni siquiera manejan los programas más básicos de Microsoft – ¡increíble no! Pero así está la educación en Guatemala. 

El hogar es la primera escuela

Los padres tienen un papel muy importante en la educación y formación de sus hijos. Pero ¿cómo vamos a exigir que los padres guíen, formen y fortalezcan la educación de sus hijos, si ellos no la tuvieron antes en sus casas, ni siquiera tuvieron la oportunidad de terminar la primaria?

No podemos olvidarnos de la situación económica del país. La gente gana poco trabajando en el sector informal, en las fincas y en las calles, y la comida es cada vez más cara. Las empresas pagan poco al agricultor por su cosecha y al final se lucran aumentando el valor del producto en el mercado. La mayoría trabaja desde muy temprano hasta la noche para poder brindar solo lo más básico a la familia.

¿Dónde van a encontrar un padre o madre el tiempo y la energía necesario para educar a sus hijos? Preocupados por cubrir los gastos básicos de alimentación, vestuario o educación de sus hijos. Es por esto que los padres delegan en la escuela la educación de sus hijos, olvidando sus responsabilidades educativas como padres.

Tres generaciones en Xela. Foto por Patricia Macías.

Tú tienes el poder del cambio

Si desarrollas tus competencias más importantes, conoces la realidad de tu comunidad o país, eres consciente de tu trabajo y papel como ciudadano, se despertará en ti un espíritu emprendedor, líder y de agente de cambio. Así puedes actuar y crear cambios positivos a nivel personal, comunitario o en cualquier otro espacio que te propongas.

Vivimos un círculo vicioso, y si no la rompemos hoy, seguiremos así por muchas generaciones. No esperes a que la realidad o el país cambie si tu no empiezas a cambiar primero, si no te involucras, si no participas, si no accionas en tu comunidad.

Esta generación tiene el poder de realizar cambios para que nuestros hijos, hijas y futuras generaciones vivan en un país y en un mundo mejor.

¡Tú tienes el poder del cambio!

Foto de portada: Una niña en el festival de barriletes en Sumpango, Sacatepéquez. Foto por Patricia Macías.


Glenda Marisol Xulú – nació en Pasum (Patzún, lugar donde brotan los más bellos girasoles), en la fecha del calendario Maya: Kab’lajuj Q’anil (22 de agosto) del año 1991. Es maestra de Educación Primaria Bilingüe Intercultural, actualmente estudia un Profesorado de Enseñanza Media en Informática en la Universidad Galileo.

Ha tenido la oportunidad de trabajar con niños, jóvenes, mujeres y autoridades locales en temas de Educación, Nutrición, Empoderamiento y Agricultura Sostenible.  En el trascurso de los años y experiencia ha encontrado su pasión, que es ayudar, activar, y empoderar a las personas en diferentes edades para que sean los actores y líderes de los cambios en sus comunidades. Facilita esto a través de los procesos formativos y educativos en temas sociales (principalmente en educación), ambientales y políticos, para transformar los pensamientos con una semilla de cambio, así construyendo una comunidad y un país más equitativa y resiliente.

Se unió al equipo de SERES en enero del 2016, y desde entonces ha entregado su corazón en lo que hace. Glenda facilita los Actívates, que es el primer paso de los programas para despertar el pensamiento crítico de los jóvenes, creando planes de acción para cambios personales y en sus comunidades.

En sus tiempos libres, practica y hace distintas actividades, entre ellas pensar a través del deporte, y  reflexionar, aprender a través de la lectura y medios visuales.