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Del papel a la pantalla

POR EMMA GÓMEZ

Dos países golpeados por la corrupción, violación de los derechos humanos, injusticias, persecuciones y despojos, por mencionar algunos de los males que tienen en común Guatemala y El Salvador.

El proyecto, Del Papel a la Pantalla, presenta dos propuestas visuales para reflexionar sobre la educación sexual y las violencias políticas. Este proyecto es impulsado por Akahata y une, una vez
más, estos dos países centroamericanos.

Hilar las venas y Nuevas Ropas, Viejos Hilos son dos proyecciones que dejan reflexión y sentimientos encontrados en la audiencia. Las producciones fueron hechas por mujeres con un
equipo diverso de ambos territorios.

El proyecto inició al convocar a artistas  de distintos lugares de Latinoamérica para traducir audiovisualmente ideas que se encuentran impresas y que son complejas y relevantes para la discusión sobre los temas anti-género y sus efectos. Hilar las venas, fue producida
en Guatemala por la colectiva Lemow y dirigida por Verónica Sacalxot. Esta producción aborda el tema de las sexualidades, visto desde las comunidades.

Nuevas Ropas, Viejos Hilos habla sobre el régimen político de El Salvador, pero por seguridad su dirección es anónima.

Sacalxot dijo que en su producción hay historias hiladas por medio de las palabras de Dominga, Carmelita, Yolanda, Bartolomé y Miguelito que entretejen los colores de la vida, que nos conectan con las manos tejedoras de nuestras ancestras.

Enfatiza que todo está ligado al conocimiento de las comunidades de Guatemala, como cineastas indígenas y como mujeres narran las historias desde el punto de vista de las comunidades. “Hay una satisfacción y a la vez un compromiso para hacer proyecciones comunitarias, para llevar las historias a diferentes territorios donde hay difícil acceso a ver producciones locales”, dijo.

En esta producción se rompen estereotipos y conservadurismos, específicamente influenciadas por la religión. Los personajes son originarios de una comunidad indígena de Sololá. Se hizo un proceso de investigación por respeto a los personajes y a la comunidad, y se hizo una proyección cerrada
solo a los protagonistas para que puedan ver su historia, contó Verónica.

Nuevas Ropas, Viejos Hilos, es una producción que relata la represión, abuso de poder y violencia. La casa productora junta el pasado con el presente para hacer visible el régimen dictatorial del gobierno de Nayib Bukele. En ese país se vive una opresión y persecución en contra de las
personas que se atrevan a denunciar las injusticias y contradicciones del gobierno actual. Bukele ha logrado “vender” de una forma especial sus acciones tomadas en El Salvador para justificar la reducción de pandilleros en las calles, pero no menciona a las más de cinco mil personas desaparecidas desde que inició su régimen. En el vídeo se ve a madres, esposas, hijas y familias completas que buscan a un familiar en las afueras de una cárcel. Hay personas inocentes que fueron detenidas injustamente. El gobierno se empeña en perseguir la libertad de expresión; debido a eso, han salido del país varios periodistas, creadores de contenido y activistas. Con esta propuesta se busca hacer visible estas problemáticas.

Nuevas narrativas 

En Xela se hizo una presentación de ambos audiovisuales. Participaron analistas y cineastas que opinaron cómo las situaciones de los dos países se asemejan, y que los gobiernos no logran contrarrestar.

Entre las comentaristas estuvo Anny Puac, quien se pregunta ¿cómo movilizar las
pasiones cívicas contra aquellas prácticas consideradas intolerables sin asumir un
horizonte de satisfacción? Es decir que no solo sean coyunturales, comenta.

Entre las enseñanzas que dejan estos buenos ejercicios es que se está destruyendo el sentido metafórico aumentado por la centralidad de las tecnologías, porque estas creaciones han contribuido a que la visión sea simplemente eso, visión.

Puac se pregunta; ¿cuál es el lugar de la sexualidad, de la diversidad y de la identidad de género dentro de los archivos históricos y sobre todo, de los archivos policiales que resguardan décadas de
violencias del Estado? ¿Qué nos revela en la actualidad la criminalización y estigmatización del pasado acerca de los territorios y las sociedades de posguerra que habitamos, y dentro de las cuales
estamos sobreviviendo en el presente? “El papel de nosotros los gobernados es ofendernos e imprimir pasión en cada una de nuestras acciones. Una frase que nos ayudaría mucho a prevenir el papel del activismo que asume un rol teatral de ´´pura indignación´´,
entonces ¿qué podemos hacer? Aquí la respuesta, hacer de lo que está sucediendo, una acción política, haciendo visibles y audibles los infortunios de aquellos afectados por medio de
técnicas y políticas específicas”, expresó.

Para terminar su comentario, lanza las preguntas, ¿Cómo enseñar nuevas narrativas fuera de los cánones del liberalismo y de occidente? Estas creaciones audibles y visibles, deben ser herramienta que nos enseñe por ejemplo, que una reforma no es nada más que el resultado de un proceso en
el cual hay conflicto, confrontación, lucha y resistencia… entonces aquí nos están mostrando que hay que hacer los conflictos más visibles y esenciales, no solo meros choques de interés o
bloqueos institucionales. Mostrar que de estas situaciones debe emerger una nueva correlación de fuerzas, de la cual las sociedades puedan ver a la reforma sólo como un perfil temporal (la reforma solo es un ejemplo), finaliza.