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Libertad sindical: miedo y desconocimiento en el sector privado

Por María José Longo

Aunque la Constitución Política de la República de Guatemala y convenios internacionales reconocen el derecho de asociación y sindicalización de los trabajadores, existe falta de información y temor para organizarse y demandar mejores condiciones laborales. El artículo 34 de la Constitución establece el libre derecho de asociación y los convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) respaldan la libertad sindical y derecho de sindicación.

En una encuesta a la población ocupada en el departamento de Guatemala, realizada en el 2021 por la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), el 61 % de los 607 participantes reconoció la libertad de asociación y el derecho de organizar y participar en sindicatos como un derecho humano fundamental. Pero también la mitad de los entrevistados, considera que los empleados del sector privado no tienen derecho a esta organización.

“Efectivamente, hay un temor en los trabajadores de incorporarse a organizaciones sindicales porque consideran que es una forma mediante la cual van a ganarse la antipatía de sus empleadores y por consiguiente, ponen en riesgo su estabilidad laboral. Sin embargo contrasta con el reconocimiento que se hace en primer lugar de que es un derecho fundamental”, comentó Gladys Morfin, exministra de trabajo.

Durante un foro virtual de análisis para presentar la encuesta, Morfin agregó la importancia de que el Ministerio de Trabajo atienda la necesidad de conocimiento de los trabajadores. “Acceso a la información sobre los derechos que les otorga la legislación nacional y los tratados internacionales, además de la normativa que regula la formación de las organizaciones sindicales. Muchas veces por desconocimiento se hace más difícil el poder integrarse”, dijo.

En el 2018 el Ministerio de Trabajo elaboró una cartilla sindical con definiciones básicas, modelos de solicitudes y pasos para la constitución de sindicatos. No todos los trabajadores tienen acceso y conocimiento sobre ésta.

Represalias 

De acuerdo con el estudio cuantitativo sobre la población ocupada, el 52% considera que hay pocos sindicatos en el sector privado porque los empresarios toman represalias contra los trabajadores que intentan organizarse en uno.  La encuesta expone que la principal razón por la que un trabajador entrevistado no se afiliaría a un sindicato (44 %) es el temor a que lo despidan, o como se dice comúnmente “a darse color” de que se conozca o sepa que tiene militancia sindical.

Clara de Amado, quien durante 15 años fue jueza de trabajo, explicó que las represalias se toman como una actitud que afecta al trabajador. Al bloquear sus actividades laborales, buscan despedirlo.

“En esos casos los trabajadores no están totalmente desprotegidos. Al crearse un comité, debe irse a la inspección de trabajo  para levantar el acta y tener un documento que los deja con derechos de inamovilidad. No están desprotegidos para organizarse, pero muchas veces los trabajadores desconocen estos procedimientos y actúan fuera del marco procedimental”.

Liderazgo positivo  

En la encuesta el 35 % de los trabajadores indicó que no cree en los sindicatos y un 22 % considera que en la iniciativa privada hay pocos, porque son una fuente de problemas. Para Morfin es necesario que existan líderes positivos: “Gente con compromiso, con vocación de servicio. Que busca el beneficio de la agrupación sindical como tal, pero en razón no de sus dirigentes, sino de la totalidad de los trabajadores”.

Responsabilidad gubernamental 

Según el estudio, dos tercios de la población ocupada consideran que el gobierno no hace nada por garantizar el derecho de organizar sindicatos y el 30 % piensa que hace poco, evidenciando que hay una fuerte percepción de que el Estado no cumple con su deber de proteger el ejercicio de ese derecho.

La libertad sindical tiene un respaldo legal, pero los trabajadores del sector privado deben estar más informados para ejercerla y protegerse de las represalias. Los empresarios deben respetar el derecho de sindicación y no sembrar miedo en los empleados. Hay una demanda ciudadana para que la inspección de trabajo cumpla con su función.