La roya del café en Guatemala

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Foto de portada: Planta de café afectada por la roya. Foto:Jairo Cajina

 

Por Dr. Francisco Anzueto Rodriguez, investigador de ANACAFE (Asociación Nacional de Café)

La roya, un hongo que ataca a las plantas de café, llegó en Centroamérica en 1976 y provocó relativamente pocas pérdidas durante las primeras tres décadas en la región. Pero desde 2010, afecta cada vez más a la producción de café y la variación reciente del clima es un factor principal.

En Guatemala, en 2010 se empezaron a observar ataques esporádicos de la roya en diversas zonas de mayor altitud. En 2011-12, se observaron ataques más severos, induciendo pérdidas importantes en la producción del café a nivel local.

En 2012-13 la roya se difundió fuertemente en el suroriente, nororiente, norte, central, El Quiché y costa sur. En 2013-14 se observa un segundo año de impacto en la zona suroriente y nororiente, esta vez afectando también al departamento de Huehuetenango. Las pérdidas totales de ambos ciclos se estiman en 800,000 quintales oro y cerca de 100,000 empleos. Las condiciones climáticas de estos períodos serían similares a las condiciones proyectadas en algunos escenarios del cambio climático, lo que podría ser un indicio de lo esperado en el futuro con el comportamiento de la roya y otras enfermedades y plagas del café.

Las plantaciones más afectadas fueron aquellas con plantas de café más viejas, de baja producción, poco podadas y sin aplicación de fertilizantes sintéticos, condición más común en pequeños productores, quienes adicionalmente tienen mayores limitaciones para acceso a financiamiento o crédito, necesarios para recuperar las plantaciones.

El café orgánico certificado ha sido el sector más afectado por la epidemia, debido a que los productores no pueden utilizar agroquímicos de síntesis química, en este caso fungicidas sistémicos. Los fungicidas de contacto a base de cobre que son permitidos en la producción orgánica no logran contrarrestar los niveles epidémicos que la roya muestra actualmente. Antes de la epidemia de roya los promedios de producción orgánica eran alrededor de 12 quintales pergamino por manzana, cayendo a seis quintales por efecto de la enfermedad, incluso menos. Una opción sería la sustitución con variedades más resistentes a la roya, lo cual requiere de importantes inversiones y tiempo durante el cual no tendrían cosechas.

El análisis de datos climáticos de ANACAFÉ muestra que en 2010 y 2011 ocurrieron condiciones favorables para la roya, propiciando su posterior incremento en varias zonas situadas arriba de 1,000 metros. En 2012 se observó la máxima epidemia por los siguientes factores: influencia climática favorable, alta presencia de inóculo (lesiones del pasado), predominancia de variedades susceptibles (88% de las variedades en Guatemala) y poco manejo agronómico.

En 2012 las temperaturas mínimas diarias aumentaron en promedio 0.9°C, mientras que las temperaturas máximas diarias disminuyeron 1.2°C, lo cual representa una reducción de la amplitud térmica diurna. Muy probablemente esto provocó una disminución del período de latancia de la enfermedad con ciclos de reproducción más cortos, y en consecuencia más roya. En 2014 la epidemia continuó con alta prevalencia de esporas y lesiones en hojas. Se observaron incrementos de esporulación del hongo y dispersión de esporas de las hojas infectadas.

Existe entonces una situación de alta prevalencia de inóculo y condiciones climáticas favorables para un nuevo ciclo epidémico de la roya en 2015.

Existe entonces una situación de alta prevalencia de inóculo y condiciones climáticas favorables para un nuevo ciclo epidémico de la roya en 2015, y en consecuencia la importancia de retomar oportunamente el programa de control preventivo de la roya con fungicidas sistémicos, y un buen manejo agronómico de las plantaciones (fertilización, enmiendas, podas, control de malezas, etc.). (Nota editorial: La Revista EntreMundos no respalda el uso de métodos no orgánicos.)

Será necesario realizar ajustes en la agronomía del cultivo, manteniendo el agro-sistema predominante en Guatemala de café y árboles de sombra, sistema que brinda una mejor adaptación al cambio climático para poder continuar ofreciendo a los consumidores nuestro café de calidad reconocida mundialmente.