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Quetzaltenango: Historia de 3 nombres y 3 éxodos

Por: Christian Díaz

Primer nombre

La historia de Quetzaltenango es milenaria. Hay evidencia de sus primeros cimientos, desde el periodo Preclásico tardío, época en que el extenso valle en el que actualmente se encuentra la Ciudad de Quetzaltenango era inhabitado por el ser humano. De hecho, se conoce que la flora era exuberante y la fauna era prodigiosa, pero no fue sino alrededor del año 200 a.C que la cultura y etnia maya mam fue la primera en ser conducida hacia la profusa zona inexplorada por designios de sus mismas deidades ancestrales, quienes condujeron a los sabios hacia un nuevo lugar para asentarse, extenso en recursos y sagrado para sus habitantes.

Los primeros mames se asentaron en comunidades establecidas alrededor de la base de los volcanes, en el extremo sur del valle (hoy barrios Transfiguración y San Bartolomé de la zona 1 y parte de la zona 4) y consideraron al volcán “Lajuj Noj” (que hoy conocemos como Volcán Cerro Quemado, Volcán Quetzaltenango o Volcán Crespo) como el protector o titán guardián de las comunidades. Cabe destacar que en ésa época dicho volcán se encontraba activo, pero para la época en la que redacto ésta crónica se encuentra dormido.

Los mames notaron que grandes cantidades de agua descendían de las múltiples montañas y volcanes de la zona, hasta converger en el barrio que hoy conocemos como La Ciénaga (zona 2 de la Ciudad), formando una laguna de grandes proporciones. Debido a este fenómeno, nombraron su territorio en vez primera como “Culajá” o “Q´ulaja´” que en lengua mam significa “Garganta de Agua”. Los mames permanecieron y se desarrollaron en la zona, sus pueblos crecieron y se estima que muchos de ellos se encuentren enterrados debajo de la contemporánea Ciudad de Quetzaltenango aunque no se sabe con exactitud cuál fue su capitolio o centro mayor.

Éxodo Primero y Nombre Segundo

La capital K´iche´ conocida como “Utatlán” o “Q´umarkaj”, en busca de expansión territorial, encontró tiempo después los territorios mames establecidos en el valle, por lo que éstos comenzaron una potente invasión que doblegaría a los elementos mames (no acostumbrados a la guerra), obligándoles a claudicar y retirarse de la zona, abandonando su territorio y dejándolo en manos k´iche´s, quienes no tardaron en bautizar la zona con el nombre de “Xe Lajuj Noj” que en idioma k´iche´ se traduce como “bajo los diez pensamientos” o “bajo las diez ideas”. Esta etimología varía de acuerdo a sus especificaciones e involucra diversas teorías antropológicas; una de ellas y la más apoyada es que el valle en el que se encontraba Xelajujnoj estaba rodeado por diez cumbres importantes (entre montañas y volcanes) por lo que de allí se adquirió el nombre. Se relata también que los k´iche´s tenían un régimen con diez señoríos de basamento.

Fundamentándonos en lo anterior se evidencia que en Quetzaltenango el diez es un número importante, pues es intrínseco a su etimología k´iche´, como curiosidad. En el Parque a Centroamérica, se pueden contar las columnas corintias del frontispicio del Palacio de Piedra o Municipalidad de Quetzaltenango, así como las columnas dentro del mismo parque divididas en 6 del lado sur y 4 del lado norte, haciendo siempre un total de diez.

Éxodo Segundo y Nombre Tercero

Los k´iche´s no permanecieron demasiado tiempo en el valle, pues para 1524 las huestes castellanas bajo el mando del Capitán Pedro de Alvarado ingresaron por Xetulul y Zapotitlán (hoy Retalhuleu) batallando con los lugareños. Posteriormente en Llanos del Pinal, se desarrolló la segunda gran batalla en la que se relata que el Príncipe K´iche´ Tecún Umán perdió la vida en aras de la defensa patria, y finalmente la tercera batalla que se libró en los Llanos de Urbina (hoy Salcajá) lo cual fue el acabose del imperio k´iche´ en esa zona. Los españoles, acompañados de extranjeros aztecas toltecas y tlaxcaltecas entre otros, (que previamente habían conquistado en México) lograron doblegar a los k´iche´s, despojándolos de sus pueblos y volviendo a dar un tercer y último nombre hasta la fecha que sería “Quetzaltenango de la Real Corona Española y del Espíritu Santo”.

Quetzaltenango deriva de voces mexicas que significaban “lugar donde abundan los quetzales” o “bajo la muralla del quetzal”. Esto se debe a que, al ingresar a Quahtemallan (Guatemala) los aztecas no conocían los nombres de los pueblos, sin embargo al ser requeridos por los españoles, formaron los nombres en base a lo que más veían en dichos territorios (el quetzal era abundante en Xelajuj) por lo que se le agrego a Tenango, (que significa lugar donde abunda o hay mucho…) la palabra Quetzal, y así fueron colocando nombres en sucesivo por todo el territorio guatemalteco, como por ejemplo Huehuetenango, Jacaltenango, Jocotenango, Chichicastenango, Mazatenango, etc.

Éxodo Tercero: Fin al periodo colonial

Junto a Centroamérica, Guatemala logró firmar su independencia del Reino de España, formando las Provincias Unidas del Centro de América y posteriormente la República Federal de Centroamérica. No fue hasta el año de 1838 que los quetzaltecos (en conjunto a los departamentos de occidente) formaron el Sexto Estado de aquella República, nombrando al naciente Estado como “Los Altos” el cual fue posteriormente invadido en una acción lesiva al derecho federal e internacional, por el Estado de Guatemala. Dichas acciones fueron comandadas por Rafael Carrera, quien redujo a los miembros del gobierno del Estado de Los Altos, fusilándolos y confinando nuevamente este territorio a Guatemala, en un acto ignominioso de hecho y no de derecho, sufriendo así la última de sus invasiones en ese funesto 2 de abril de 1840.

Indudablemente, la historia de Culajá, Xelajujnoj o Quetzaltenango es extensa; pero más extenso es el amor que los quetzaltecos y visitantes (indistintamente de su origen étnico) dan a la Cuna de la Cultura, a la Eterna Xelajú