Crisis de agua y monocultivos en la costa sur de Guatemala

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Foto de portada: Vista aérea del río de la Pasión, Guatemala. Foto: URNG Maiz / Científicos de Guatemala

Por Sergio de León – Corresponsal de EntreMundos

La costa sur es una zona de clima cálido donde sólo quedan algunos remanentes de la gran selva tropical húmeda y los pastos naturales que regían entre el mar y las montañas. Incluso en “la tierra del venado,” Suchitepéquez, ya no encontramos venado. “La costa era antes un Paraíso,” me decían alguna vez mi abuelo y otros mayores. Este paraíso perdido hoy es una zona de pésima distribución de la tierra, altos índices de pobreza, mano de obra barata referente a trabajos agrícolas e inseguridad alimentaria. No es coincidencia que se concentra allí la mayor parte de la producción agroindustrial del país, tales como monocultivos de palma africana, caña de azúcar, banano, hule, producción ganadera y el procesamiento de éstas materias primas en productos finales.

Por eso, en la costa sur se enfoca la tendencia del país incrementar los monocultivos agroindustriales y reducir el uso de tierra para los pequeños productores. En 2003, el censo nacional agropecuario mostró que 92% de los pequeños productores del país ocupaba solo 22% de la tierra cultivada nacional, mientras que 1.86% de los productores comerciales ocupaban 57%. El censo agropecuario de 2013 ya no proporciona tales cifras, pero sí muestra que entre 2003 y 2013, la superficie de tierra con cultivos anuales (de maíz, fríjol, hortalizas, etc.) disminuyó más de 35% de 1,400 hectáreas a 889,700, mientras que la superficie con cultivos permanentes (palma africana, café, caña, etc.) incrementó 40% de 600,000 hectáreas a un millón de hectáreas. Esto implica que más trabajadores agrícolas están dependiendo del salario mínimo de Q2,394 por mes (y en muchos casos según muchos reportajes ni siquiera este monto). Mientras tanto, en solo un año, el costo de vida ha subido 12%, en parte por la baja producción de cultivos anuales. La canasta básica de alimentos para una familia de cinco personas ahora cuesta Q3,281 por mes y la canasta básica vital, la que incluye gastos mínimos de vivienda, educación, salud, transporte y recreación, cuesta Q5,988.

El descontento por ésta situaciones muy generalizado ya que decenas de miles de personas se ven afectadas, ocasionando movilizaciones que a veces son contestados con violencia.

Los grandes monocultivos demandan grandes cantidades de agua provenientes del altiplano de Guatemala donde se originan los ríos que desembocan en las costas del océano pacífico. Su sed incansable genera una enorme desigualdad en el acceso al agua, recurso clave para las comunidades de toda la costa sur. Considerando también los fenómenos del cambio climático y problemas de acceso a la tierra para cultivos, la contaminación y escasez del agua en estos lugares afectan gravemente a las comunidades más vulnerables. Afecta también a la conservación de los recursos naturales claves para promover un desarrollo sustentable y la diversidad biológica existente en éstas áreas. Mientras tanto, Guatemala es el segundo exportador latinoamericano de azúcar y el cuarto a nivel mundial, usando el 12% de tierras cultivables por éste monocultivo.

Y hablar de problemas con el agua en estos lugares, es hablar de grandes intereses empresariales y económicos, de frecuentes problemas de salud generados por el consumo de aguas contaminadas, perdidas comerciales de los pequeños productores, de luchas para la protección al medio ambiente, de movimientos campesinos contrarios a las actividades agrícolas antes mencionadas, reivindicación de los Derechos Humanos y de protección a la vida en un sentido amplio,

es hablar de conflictividad y resistencia. El descontento por ésta situación es muy generalizado ya que decenas de miles de personas se ven afectadas, ocasionando movilizaciones que a veces son contestados con violencia y que han denunciado violaciones al derecho fundamental a un ambiente sano, imprescindible para el desarrollo digno de toda población.

Dos de los principales focos del conflicto son: (1) el desvío de los ríos durante la estación seca, especialmente por parte de ingenios azucareros; durante le época seca, esto causa escases de agua y, durante la estación de lluvia, generan inundaciones. Casos ya denunciados en años recientes incluyen el desvío del río Samalá, Retalhuleu, por parte del ingenio Tululá en 2014 o del río Coyolate en enero de 2013 en Escuintla, tanto por empresas azucareras como de palma africana. Constituyen dos de muchas violaciones a las leyes nacionales sobre protección al patrimonio natural. (2) Contaminación de lagunas y ríos con vinaza  y otros herbicidas o sustancias madurativas, devastando la diversidad local así como reduciendo el rendimiento de los cultivos de pequeños productores.

La vinaza es un subproducto del procesamiento de la caña, específicamente de la destilación de alcohol. Su aplicación en grandes cantidades en los monocultivos de caña hace los tallos de la caña más gruesos, mejorando su rendimiento. Cuando llueve, la vinaza entra a los ríos y absorbe el oxígeno del agua, provocando la muerte de peces y otra fauna acuática. También hace que el agua causa enfermedades gastrointestinales y de la piel no solo cuando la gente la usa para cocinar o beber, sino también cuando la usa para lavar ropa o bañarse.

La lista de las lagunas, como las de Jabalí, Pital, o Cotuza, y los ríos, como el Kijibalá, Peráz, y Sis, contaminados por la vinaza y otras substancias solo en Retalhuleu es larga. Una queja de 2013 de 68 comunidades de Reu también cita las fumigaciones aéreas por la contaminación ambiental. Denuncian que, en años antes de la llegada de esta práctica en sus comunidades, una manzana de ajonjolí producía aproximadamente 16 quintales, mientras que ahora una manzana produce apenas cinco quintales a causa de las fumigaciones de herbicidas. Uno de los herbicidas más importantes en los monocultivos de caña en Guatemala, de uso amplio en las fumigaciones aéreas, es el glifosato, el químico más vendido de Monsanto. Este químico hace que los tallos de la caña crezcan más bajos y anchos, con una concentración de azúcar más alta. Pero cuando alcanza otras plantas, suele tener efectos devastadores. De hecho, por sus efectos tóxicos, el gobierno de Colombia usaba el glifosato para sus fumigaciones aéreas de cultivos ilícitos de coca, pero suspendió la práctica en Mayo, 2015, después de que la Organización Mundial de Salud (OMS) clasificó al herbicida como “carcinógeno probable.”

“La gestión del recurso hídrico en la costa sur es altamente deficiente o inexistente incrementando alarmantemente la vulnerabilidad al cambio climático.”

Vecinos de las 68 comunidades también mostraron a una delegación de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional como el cacao está madurando cuando no ha alcanzado su pleno desarrollo debido a las fumigaciones de otros madurantes.

El desastre recién acontecido en el río La Pasión del departamento de El Petén, es la punta de iceberg en lo que a contaminación de ríos, lagunas y lagos respecta en Guatemala ya que, en estos lugares ha venido sucediendo durante décadas, de manera progresiva y sistemática, sin que las autoridades responsables (principalmente el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales) tomen cartas en el asunto. Podrán haber resarcimientos y compensaciones a los afectados por parte de empresas y fincas en algunos casos, pero son mínimos comparados a la frecuencia con que tales violaciones son cometidas.

Para entender cuánto poder político tienen las empresas de palma africana como Reforestadora de Palma del Petén, S.A. (Repsa), que aparentemente causó el desastre en el río La Pasión, solo necesitamos enumerar los impuestos que no pagan. Según un reportaje de 2014 de Plaza Pública, Repsa y 15 otras grandes empresas de palma africana se han acogido al Ley de Maquilas, la que les permite no pagar el impuesto sobre la renta (ISR), ni derechos arancelarios, ni el Impuesto al Valor Agregado (IVA) sobre insumos importados, ni siquiera la IVA sobre insumos del mercado interno, porque pueden pedir que se les devuelva. Esto explica el crecimiento tan súbito en la producción de la palma africana.

Cientos de comunidades, abandonadas y olvidadas a su suerte por el Estado de Guatemala, han sido apoyadas y/o asesoradas por pocas organizaciones  (Diócesis de Suchitepéquez, CODECA, CUC, o Red Manglar por ejemplo) en comparación a otras regiones dentro del país. La gestión del recurso hídrico en la costa sur es altamente deficiente o inexistente, incrementando alarmantemente la vulnerabilidad al cambio climático donde los más afectados serán los más pobres y los ecosistemas ya frágiles. Se pueden esperar movilizaciones campesinas más contundentes y, a falta de diálogo o negociaciones,  que extiende y perpetúa la espiral de violencia por el acceso al agua como ya se ha visto en casos relacionados con el acceso a tierras en otras partes del país, saldremos perdiendo todos.